Anillamiento

El anillamiento es un método de estudio de las poblaciones de aves que consiste en la individualización de éstas mediante la colocación de una marca identificativa, normalmente una anilla metálica en la pata.

Gaviota de Audouin anillada

No se anilla por capricho, cualquier actividad de anillamiento forma parte de un proyecto aprobado por la Administración, que es quien autoriza estos trabajos. Todo anillador o anilladora para realizar su labor de forma legal debe contar con el aval de una Oficina de Anillamiento perteneciente a la llamada Unión Europea del Anillamiento, EURING, además de una autorización de la Comunidad Autónoma donde va a desarrollar su proyecto.

El anillamiento científico de aves comenzó a practicarse hace más de 100 años como una forma de conocer de dónde procedían las aves que pasan parte del tiempo en Europa. Con el tiempo, se convirtió en una herramienta muy utilizada por los científicos para conocer más sobre múltiples aspectos de la vida de las aves silvestres, como su longevidad, cuánto pesan, qué diferencias hay entre machos y hembras, cuál es la fenología de su migración o cómo varían los tamaños poblacionales entre años.

Anillando codornices

Mediante este método se obtiene información sobre las aves anilladas y las poblaciones a las que pertenecen, así como los movimientos y migraciones, las tasas de mortalidad o la supervivencia. Además, la captura y el estudio del ave en mano permiten conocer la edad de los individuos, por lo que se pueden comparar los resultados obtenidos entre distintas clases de edad.

En el caso particular de la becada las labores de anillamiento también contribuyen a estimar la abundancia de ejemplares en un momento concreto y su evolución a lo largo del tiempo, ya que en los recorridos de anillamiento se calcula el Índice Nocturno de Abundancia, o número de becadas observadas por hora.

Becada recién capturada

Los trabajos de anillamiento de becadas en España son recientes y modestos. En los últimos años en nuestro país se ha producido un importante avance con la creación de numerosos equipos de anilladores.

Así, en el año 2023 disponemos de quince equipos de anilladores, distribuidos entre Galicia, Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Navarra, Baleares y Catalunya y que anualmente rondan la cifra de 300 becadas anilladas. La comisión de anillamiento forma parte de la Comisión de Biología del CCB. Es voluntad de esta comisión avanzar en la aplicación de este método tradicional de estudio de las migraciones aumentando el número de equipos, en diferentes autonomías, para cubrir el máximo de territorio.

Para ello, desde el 1 de enero de 2016 el CCB cuenta con un grupo de anillamiento propio, el grupo SCOLOPAX, dependiente de la Oficina de Anillamiento de Aranzadi.

En el ámbito internacional es muy importante la interacción del Club con grupos de anilladores de otros países y en este sentido se dirige la colaboración con el Comitato de la Isola de Vormsi y mediante el cual el CCB participa aportando anilladores para trabajar en las campañas de anillamiento del Santuario de la Becada de Vormsi (Estonia)

En el marco concreto de La Casa de la Becada, tras distintas sesiones esporádicas de anillamiento, al final del invierno de 2020 se inició el estudio en profundidad del potencial de Garralda para albergar un trabajo exhaustivo de anillamiento científico de becadas. La existencia de abundantes praderas de alimentación para estas limícolas, unido a la posición estratégica de Garralda en mitad de un importante corredor migratorio animaron a establecer allí una estación de anillamiento dedicada en exclusiva al marcaje de esta especie.

Clásica pradera de alimentación de becadas rodeada de bosque

Así, durante el otoño de 2020 arrancó la primera campaña de anillamiento con la monitorización de la migración postnupcial de becadas. Previamente se habían dividido las praderas en siete zonas en función de su ubicación y potencial y se estableció un calendario de anillamiento que combinara un muestreo suficiente con un respeto a la tranquilidad de la fauna local.

Pronto se confirmó que las buenas perspectivas iban a cumplirse y ya en octubre de 2020 se realizaron las primeras capturas, detectándose a lo largo de noviembre una densidad más que satisfactoria. Sorprendentemente, el número de anillamientos se prolongó a lo largo del resto de la temporada, viniéndose abajo el mito de que estas zonas únicamente eran lugares de paso para las becadas, ya que seguíamos encontrando sordas en las salidas de diciembre y enero, continuando las labores hasta finales de marzo.

Identificando la edad de una becada a partir de la lectura de las plumas del ala

En octubre de 2021 se reanudaron las tareas de anillamiento con más ilusión si cabe, marcándose numerosos ejemplares durante la segunda mitad del mes de noviembre. En esta temporada se empezó a constatar la gran fidelidad de esta especie a sus lugares de parada durante la migración e invernada, con la recaptura de numerosos ejemplares anillados en años precedentes, algunos incluso en la misma pradera donde habían sido anillados.

En la última campaña de 2022/23 los equipos de anillamiento se toparon con una dificultad añadida, la pertinaz sequía que venía alargándose desde la primavera y que había disminuido hasta mínimos la capacidad de acogida para las becadas de las praderas de Garralda. De este modo, la densidad de aves detectada en el otoño de 2022 se resintió, siendo bastante menor que en los dos años anteriores. Otra vez se repitió el patrón de numerosas recapturas de ejemplares anillados en temporadas anteriores, llegando a ser casi un 30% de las becadas atrapadas.

Con todo, las labores de anillamiento en Garralda han dado como resultado un total de 250 horas de muestreo desde febrero de 2020, con la captura de más de 300 becadas.

¡Buen viaje!

¿Qué hago si encuentro o cazo una becada anillada?

La colaboración de todas las personas que encuentren un ave anillada es clave para todos los proyectos de anillamiento. Si llega a tus manos una anilla puedes comunicarla por dos vías: