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Anillamiento científico

¿Dónde van las becadas de La Casa?

Muy buenas a tod@s. Volvemos con un nuevo post para analizar parte de la información que hemos ido recabando estos últimos años. Como sabéis, los objetivos que explora el anillamiento científico son variados, todos relacionados con el estudios de la biología de las poblaciones de aves silvestres. Cuando colocamos una anilla a un pájaro individualizamos a ese ejemplar y podemos ser capaces de estudiar sus movimientos en el caso de que vuelva a ser capturada, bien sea por otro anillador/a o a través de la caza.

En el caso del estudio que estamos realizando en La Casa de la Becada, mediante el anillamiento podemos estimar la abundancia de aves y su tendencia a través de los conteos realizados en los recorridos nocturnos. La determinación de la edad de las becadas mediante el estudio de su plumaje nos permite determinar el éxito de la temporada de cría o la cantidad de aves adultas que vuelven cada año a Garralda.

Por último, la recuperación de aves anilladas por caza o por recaptura durante sucesivas sesiones de anillamiento es clave para analizar la supervivencia de las becadas y sus movimientos migratorios y/o erratismos invernales.

Pues bien, una vez superada la cuarta campaña de anillamiento intensivo en Garralda podemos hacer un pequeño análisis preliminar de los datos que hemos obtenido hasta el momento, en cuanto a los desplazamientos que realizan las becadas que anillamos.

Para el conjunto de años de estudio tenemos un total de 344 becadas anilladas, una cifra que podemos valorar como un rotundo éxito, teniendo en cuenta que antes de iniciar el proyecto conseguir capturar una media de 50 becadas por temporada ya nos parecía un objetivo muy ambicioso.

De estas 344 becadas anilladas hasta el momento, tenemos 34 recuperaciones por caza, lo que constituye un 9,88% del total. Este dato queda bastante por debajo del porcentaje de recuperaciones en zonas de caza obtenido en otras zonas, que viene a ser de un 15-25%, dependiendo del lugar.

Por ejemplo, comparándolo con cifras de lugares cercanos en los que se realiza un esfuerzo importante, como sería el vecino departamento francés de Pirineos Atlánticos, vemos que allí ese porcentaje es del 22%, bastante más elevado. Algo lógico teniendo en cuenta que estamos anillando en una reserva y, por otro lado, estamos rodeados de zonas con una presión de caza media. Por otro lado, creemos que todavía hay margen de mejora en el nivel de colaboración de los cazadores a la hora de reportar las becadas anilladas que capturan, así que quizás ese porcentaje sería algo mayor.

El tiempo medio que ha transcurrido entre la fecha de anillamiento y captura ha sido de 205 días. El 65% de las capturas fueron directas, en la misma temporada en la que fueron anilladas, mientras que el 35% corresponde a capturas indirectas, en distinta temporada.

En la gráfica siguiente vemos como la mayor cantidad de becadas anilladas son cazadas en los días posteriores a su marcaje. Este número va descendiendo a lo largo de la temporada. El último grupo corresponde a becadas que son capturadas a lo largo de las sucesivas temporadas de caza, una vez superada la primera campaña.

Clasificación del número de becadas anilladas cazadas en función de los días trascurridos desde su anillamiento.

9 de los ejemplares cazados (Un 26% del total) han portado la anilla más de un año, mientras que 4 becadas (Un 11,7% del total) llegaron a los dos años anilladas. Tan solo 2 ejemplares de las 34 becadas anilladas y cazadas fueron abatidos en su tercer invierno. El máximo periodo en el que una becada llevó la anilla ha sido de 1.011 días y curiosamente fue cazada a menos de 2 kilómetros de su lugar de anillamiento.

En el siguiente mapa podemos ver señalados con puntos los distintos lugares donde han sido recuperadas mediante su captura por caza las becadas anilladas en Garralda. En rojo tendríamos aquellas aves anilladas y cazadas en la misma temporada de caza, mientras que los puntos amarillos serían becadas cazadas en temporadas posteriores a su anillamiento. Por temporada nos referimos al periodo que va de octubre a marzo.

Lugares de recuperación mediante caza de becadas anilladas en Garralda.

Tres grandes grupos de recuperaciones

Para estudiar con más detalle el comportamiento de las becadas anilladas se han clasificado las recuperaciones por caza en función de dos grandes criterios: Días transcurridos entre anillamiento y caza del ave y distancia entre el punto de anillamiento y caza.

Así, tenemos que un importante grupo de esta clasificación corresponde a los individuos cazados a menos de 15 kilómetros respecto a su lugar de anillamiento y en los 30 días siguientes a ser anillados. De hecho, un 29% de las capturas (10 ejemplares), se produciría en los cotos colindantes a Garralda y en las jornadas inmediatamente después de ser marcadas con anilla.

Además, si ponemos la lupa en la fecha de anillamiento de estas becadas, todas fueron marcadas en el mes de noviembre y hasta el 5 de diciembre, por lo tanto, podemos determinar que se trataría de individuos en migración recién llegados, que se dispersarían alrededor de las praderas donde fueron anillados. El hecho de que el seguimiento de becadas por dispositivos GPS nos haya mostrado que el desplazamiento desde las praderas nocturnas de alimentación a las zonas de descanso diurnas en el bosque sea en torno a 1 o 2 kilómetros, nos indica que un buen número de becadas se alimentarían en las praderas de la reserva de Garralda, pero pasan el día en zonas aledañas pertenecientes a cotos de caza, donde pueden ser abatidas.

Lógicamente, en los primeros días después de la migración las becadas estarían más débiles y su conocimiento del terreno es escaso, por lo que su vulnerabilidad ante la caza sería mayor. Conforme van pasando las jornadas las becadas “menos listas” ya han sido cazadas, sobreviviendo por otro lado los ejemplares que pasan el día en la reserva. En consecuencia, el número de recuperaciones de anillas en los alrededores de Garralda disminuye proporcionalmente al número de días transcurridos desde su marcaje.

En este mapa podemos ver las recuperaciones por caza en el entorno inmediato de Garralda. En rojo, recuperaciones en la misma temporada de anillamiento y amarillo en distinta. Vemos que la mayor concentración de puntos se produce en las inmediaciones de La Casa de la Becada.

Recuperaciones por caza de becadas anilladas en Garralda en el entorno de la reserva

El efecto de los temporales de nieve y frío

En un segundo grupo hemos clasificado a las becadas que son cazadas a más de 15 kilómetros de Garralda, sin tener en cuenta los días transcurridos entre anillamiento y caza, siempre que sea dentro de la misma temporada en la que fueron anilladas. Aquí también tenemos información muy interesante. Sería el grupo más numerosos, 11 ejemplares, el 32%.

Además, hemos estudiado la meteorología en Garralda (Cobertura de nieve y temperatura) en los días precedentes a la captura de este grupo de becadas, teniendo en cuenta los datos del portal meteorológico Ventusky y de las estaciones de Aurizberri/Espinal y Aribe (Meteo Navarra) Lo más llamativo es que de estas 11 recuperaciones, en 9 casos (82%), se habrían producido coincidiendo con situaciones de presencia de temporales de nieve y heladas en Garralda en fechas posteriores a su anillamiento.

Por tanto, podemos interpretar que existiría una relación directa entre los episodios de nieve y frío en Garralda y la recuperación de becadas anilladas a más de 15 kilómetros de allí. Es decir, una buena parte de las becadas recuperadas por caza en la misma temporada en la que fueron anilladas y lejos de Garralda serían ejemplares invernantes en La Casa de la Becada que se ven obligadas a desplazarse temporalmente a causa de situaciones meteorológicas desfavorables. Tan solo en dos de estas recuperaciones el desplazamiento de estas becadas no está relacionado con situaciones de nieve y heladas.

Si analizamos este factor con más detalle, para el total de recuperaciones y sin contar con el tiempo transcurrido entre anillamiento y caza, tendríamos que 12 ejemplares, la tercera parte de las recuperaciones, se habrían producido coincidiendo con situaciones de nieve y frío intenso en Garralda. En estos episodios de frío también cabe incidir en el hecho de que el mayor desplazamiento registrado ha sido de 140 kilómetros, quedando la mayor parte de las becadas en un radio máximo de 50 kilómetros respecto a Garralda.

Por tanto, parece que el objetivo de estos movimientos sería encontrar un lugar con unas condiciones de acogida mejores, realizando el menor recorrido posible. En este sentido destacaríamos los desplazamientos producidos hacia el mar Cantábrico, posiblemente en busca de zonas más templadas y libres de nieve cerca de la costa.

El hecho de que estas recuperaciones se produzcan en un entorno bastante cercano a Garralda (15 a 140 kilómetros) parece confirmar que se trataría de erratismos invernales a causa de la meteorología y no individuos continuando con su viaje migratorio.

Nuevamente, podemos incidir en que el desplazamiento a causa de los temporales invernales de estos ejemplares desde Garralda, donde ya están asentados, hacia nuevos lugares, con los que no están familiarizados, parece estar directamente relacionado con un aumento de su mortalidad, dado que la parte más importante de las capturas se produce inmediatamente después de la llegada de la nieve y frío.

Porcentaje de becadas recuperadas despendiendo de la distancia desde Garralda. El 85% de las recuperaciones se produce a menos de 100 kilómetros.

Recuperaciones a largo plazo

En tercer lugar, tendríamos aquellas becadas que son recuperadas a cualquier distancia de Garralda y en una temporada distinta a la de anillamiento. Tendríamos una cifra notable de 12 ejemplares, un 35% del total. Una vez más, se confirma la gran fidelidad de las becadas al lugar de invernada, ya que 5 de estos ejemplares (42%) fueron cazados a menos de 15 kilómetros de Garralda y el 75% de las capturas se realizaron a menos de 50 kilómetros.

Solo 3 becadas de las 12 recuperaciones indirectas fueron cazadas a más de 50 kilómetros del lugar donde fueron anilladas.

La mayor parte de las becadas anilladas cazadas se concentra en los meses de noviembre y diciembre.

Conclusiones

Con toda esta información podemos extraer las siguientes conclusiones preliminares:

  • Casi una de cada dos becadas anilladas en Garralda y recuperadas por caza son abatidas a menos de 15 kilómetros de las praderas de anillamiento. Además, el 29% del total de recuperaciones se produce en el entorno de Garralda y en los 30 días siguientes a su anillamiento.

Por consiguiente, la importancia de Garralda como lugar de invernada sería mucho mayor que la considerada antes del estudio. La cantidad de becadas anilladas en Garralda y recuperadas a más de 50 kilómetros en los días posteriores a su anillamiento es muy escasa, lo que parece incompatible con ejemplares en “stop over” o parada intermedia dentro de su viaje migratorio.

Analizando esta información, considerar estos lugares como “zonas de paso” no tendría fundamento científico. La Casa de la Becada sería utilizada como un lugar de invernada. El desplazamiento de becadas hacia otras zonas próximas estaría directamente relacionado con erratismos invernales a causa del frío y nieve.

La mayor mortalidad de becadas debido a la caza se produce en la primera mitad de la temporada, dentro de los cotos colindantes y en los primeros treinta días posteriores a su anillamiento. A medida que las becadas están más asentadas en su lugar de invernada disminuyen las recuperaciones por caza.

  • Una vez superada la primera mitad de la temporada, la mayor parte de las recuperaciones por caza se produce debido a desplazamientos de las becadas a zonas próximas más templadas, empujadas por episodios de nieve y frío. El 82% de las recuperaciones a más de 15 kilómetros de Garralda y en la misma temporada parece estar directamente relacionadas con temporales de nieve y frío.
  • Existe una clara filopatria o fidelidad de las becadas al lugar de invernada elegido en temporadas precedentes. El 75% de los ejemplares cazados en inviernos posteriores a su anillamiento fueron capturados a menos de 50 kilómetros de Garralda.
  • Tan solo 5 ejemplares, un 14,7% del total de anillas recuperadas, fueron cazados a más de 100 kilómetros de Garralda. De ellas, únicamente dos becadas anilladas en Garralda han sido recuperadas en su trayecto migratorio otoñal en temporadas posteriores, una en Francia y otra en Italia. Ningún ejemplar ha sido recuperado al sur del Eje Ebro-Duero, lo que sugiere que Garralda y su entorno constituirían el final del viaje migratorio, más que una etapa del mismo.

En cualquier caso, estos son datos provisionales y en los próximos años iremos puliendo los resultados a medida que vayamos incorporando más información.

Desde el grupo de anillamiento “Scolopax” queremos agradecer la inestimable colaboración de los cazadores que han reportado las anillas de sus becadas capturadas.

Este trabajo se ha realizado gracias a la labor de los anilladores del Grupo Scolopax de la Oficina de Anillamiento de Aranzadi y el Club de Cazadores de Becada.

Eskerrik asko!

Esperamos que esta publicación haya sido de vuestro interés, seguiremos informando.