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Resumen de actividades en La Casa de la Becada, otoño-invierno 2020/21

Este post está basado en el artículo de la última revista «Scolopax rusticola» del Club de Cazadores de Becada y sintetiza lo que ha deparado la temporada 2020/2021 en la reserva para el estudio de la becada de Garralda (Navarra), conocida como La Casa de la Becada, Gure Etxea.

Una temporada de anillamiento para el recuerdo

Comenzamos en septiembre, cuando se cerraba el contrato de arrendamiento de la Reserva con el ayuntamiento de Garralda. Era el final de un periodo de negociaciones, papeleos y trámites administrativos, ya que entre otras cosas había que transformar un coto de caza tradicional en una reserva, pero también era el comienzo de una actividad frenética para poner en marcha el proyecto ante la inminente llegada del otoño y con él de las becadas.

La Casa de la Becada en la prensa local

Uno de los primeros pasos fue hacer visible la iniciativa en los medios de comunicación locales y nacionales, con muy buena acogida y difusión, simultáneamente creando este blog específico de La Casa (casabecada.ccbp.org) que intentaremos sea un buen altavoz de todas las actividades que se desarrollen en torno a este proyecto.

También se organizó contrarreloj el sistema de sorteo y reserva de permisos para los censos con perros, sistema al que se puede acceder a través de la misma aplicación web del “Proyecto Becada”. Se cerraron los requisitos y obligaciones para acceder a estos censos y al mismo tiempo dividimos la reserva en distintos cuarteles en función de su superficie, vegetación, orografía, etc. con el fin de que la toma de datos durante los perreos sea lo más específica posible y que al mismo tiempo sirva para auxiliar a los participantes, todos novatos en este terreno.

Aspecto de La Casa al comienzo de la primavera

En paralelo estudiamos los pastizales en los que se iban a hacer los anillamientos, clasificándolos en función de sus características, con el fin de en un futuro hacer un estudio sobre el uso de las praderas de alimentación por parte de las becadas. Algunas de las zonas eran bien conocidas porque ya habíamos anillado en años anteriores, pero hemos descubierto algunos nuevos rincones francamente productivos y también descartado otros.

Todo este trabajo se encaró con la gran ilusión de recibir un buen número de visitantes, tanto locales como foráneos, pero la maldita pandemia nos arrojó un jarro de agua fría con el confinamiento perimetral, dando al traste con la prueba del Máster CCB prevista para el primer fin de semana de noviembre y con las reservas de perreo de un buen número de socios del CCB de otras provincias. Sin embargo, siendo conscientes de que no iba a ser lo mismo, intentamos sacar adelante el máximo trabajo posible y el resultado final creo que es para estar satisfechos.

Praderas junto al bosque, paraíso para la becada

Resumen meteorológico

Para realizar el análisis meteorológico del otoño/invierno en La Casa de la Becada hemos tomado los datos de dos estaciones oficiales próximas, dado que Garralda no cuenta con una propia. Por un lado, tenemos la estación de Aribe, situada a 2 kilómetros al este de Garralda, a 701 metros de altitud y por otro la de Aurizberri/Espinal, a 7 kilómetros hacia el oeste y a 871 metros, ambas estaciones propiedad del Gobierno de Navarra y AEMET.

En las dos localidades la temperatura media del mes de octubre fue casi 2ºC más baja que la media y llovió un 60% más, con 5 días de helada y varias nevadas por encima de los 1.000 metros. Estas condiciones de frío junto con el episodio de vientos huracanados del 20 de octubre pudieron condicionar la presencia de becadas en la zona, ya que las hayas perdieron rápidamente las hojas, factor negativo de cara a la capacidad de acogida de este tipo de bosque para la sorda.

Noviembre por su parte se mostró cálido en cuanto a temperaturas y particularmente seco, con precipitaciones que se quedaron un 40% por debajo de los valores medios.

En cuanto a diciembre, fue particularmente frío en su primera mitad y muy húmedo, con precipitaciones que llegaron a doblar los valores históricos, con 430 mm de lluvia en la estación de Aurizberri/Espinal. Gran parte de estas precipitaciones fueron en forma de nieve desde el día 4, acumulándose alrededor de 50 centímetros de espesor en buena parte de los montes de la zona.

Con enero llegó el frío extremo y la nieve, con temperaturas que bajaron hasta los -20ºC en Aurizberri/Espinal y 223 mm. de precipitación, llegando al metro de nieve en las zonas de mayor altitud.

Hayedos de Garralda

En contraste, febrero fue especialmente cálido, 5ºC por encima de la media y seco, con valores de precipitación inferiores en un 20% al promedio histórico.

Por último, marzo mostró temperaturas próximas a la media, pero precipitaciones que no llegaron al 10% de lo considerado normal.

En resumen, la meteorología como es habitual en la becada ha condicionado en gran medida la presencia de estas aves en La Casa. El exceso de precipitaciones en octubre junto con las fuertes nevadas de principios de diciembre y el frío extremo de enero no han ayudado a una presencia elevada de becadas. Así lo corroboran tanto los cazadores locales como las escasas observaciones realizadas en los censos con perros.

Anillamiento

Como decíamos, se iniciaba la temporada de anillamiento con las expectativas por todo lo alto después de los buenos resultados cosechados en temporadas anteriores, aunque hasta ahora las salidas se habían realizado de una manera esporádica y no de forma intensiva como se pretendía en este caso, al estilo de las campañas de anillamiento en las que habíamos participado en la isla estonia de Vormsi.

El pico de Ori domina el paisaje del valle de Aezkoa

La primera sesión se efectuó el 20 de octubre, en una noche tremenda de vendaval y ya el día 26 se produjo la sorpresa en forma de cuatro avistamientos y las tres primeras becadas anilladas del año. A partir de esa fecha y con la moral por las nubes se sucedieron las salidas a un ritmo de dos a tres noches por semana, notando desde el 5 de noviembre una presencia notable de becadas, con auténticas “crazy nights”, como las denomina el bueno de Jaanus Aua, nuestro amigo anillador experto de Estonia. Como contrapartida., la densidad de becadas que se estaba encontrando en el monte hablaba de un presencia anecdótica de sordas, por lo que la interpretación más plausible es que las becadas avistadas por la noche estaban en plena migración y no permanecían en los montes de Garralda al amanecer.

El hecho de encontrar bastantes becadas agrupadas y en lugares muy específicos también contribuía a interpretar que se trataba de ejemplares no asentados en la zona.

Robledal de Betelu

Si nos vamos a los datos de becadas anilladas y recapturadas por el mismo o distintos anilladores, lo que conocemos como Controles, el hecho de que este porcentaje sea muy bajo sugiere una rotación elevada de becadas, es decir, las aves repiten pocas veces la visita al mismo prado bien porque continúan con su ruta migratoria o porque acuden a otras praderas alternativas. Pues bien, en el caso de lugares y épocas en los que se produce un claro flujo migratorio, como es el caso de la isla estonia de Vormsi en octubre, el porcentaje de becadas recapturadas respecto a becadas anilladas es de tan solo un 0,5%. Por el contrario, el dato general de los anilladores del CCB en España desde 2008 nos da un porcentaje de recapturas de becadas anilladas del 11%. Para Garralda, desde febrero de 2020 se han anillado 140 becadas, de las cuales se han recapturado 11, un 7,85%. Solo serían algo más de tres puntos por debajo del dato general, lo que no indicaría que se trate de un lugar puramente de paso.

Pero todavía podemos hilar más fino y poner la lupa en otras zonas en las que sí se ha hecho un trabajo intensivo de anillamiento, con repetición casi semanal de las mismas praderas al estilo de Garralda. Es el caso de los trabajos desarrollados por los anilladores del Grupo Scolopax en el valle de Ultzama (Navarra) en los últimos cuatro años, un lugar típico de invernada de becadas. Y aquí sí encontramos diferencias sustanciales con Garralda, porque la tasa de recuperaciones asciende al 17% de becadas anilladas, más del doble de lo calculado para La Casa.

De cualquier manera, es muy pronto para extraer conclusiones definitivas y habrá que ir profundizando en este estudio durante las campañas venideras.

Dejábamos noviembre con densidades de becadas muy bonitas en los prados, con grupos de cuatro, siete y hasta nueve ejemplares en ciertos rincones muy querenciosos, pero las nevadas a partir del 4 de diciembre iban a cortar la racha. El medio metro de nieve que cayó en las praderas impidió los trabajos durante una semana, pero a la vuelta comprobamos que, aunque había disminuido la densidad, seguía habiendo becadas en un número apreciable. Justo antes de Navidad y de la llegada de la ola de frío se percibió un nuevo coletazo migratorio, con 27 becadas observadas en una sola sesión el 23 de diciembre. Sin embargo, tras “Filomena” vino el gran bajón y tan solo 4 becadas fueron avistadas el 17 de enero.

Respecto a los movimientos de migración prenupcial, a lo largo de febrero se detectó un aumento progresivo de la densidad, sin embargo, desaparecieron las becadas habituales y fueron sustituidas por nuevos efectivos, por lo que ya se intuía un incipiente desplazamiento de aves de contrapasa. Finalmente, entre el 10 y 18 de marzo pudimos disfrutar de bonitas noches de migración, aunque sin ser la gran contrapasa de 2020 y el 24 de marzo la abundancia había caído a mínimos, mientras que en la última salida del 30 de marzo ya no se avistó ninguna becada.

En cuanto a cifras, en la campaña de anillamiento han participado cinco anilladores del Grupo Scolopax (Unai Gardoki, Zarbo Ibarrola, Rubén Ibáñez, Miguel Minondo y Daniel Ursua), invirtiendo un total de 95 horas distribuidas en 36 jornadas. En total se han observado 338 becadas de las cuales se han capturado 124 unidades, casi un 37%. De las becadas capturadas se han anillado 114 aves y 10 correspondían a pájaros anillados con anterioridad, si bien ninguna de las becadas recapturadas había sido anillada en campañas anteriores.

El índice de abundancia nocturna ha sido de 3,53 becadas avistadas por hora de muestreo.

La proporción de jóvenes o âge-ratio entre las becadas anilladas se ha quedado en un 55,75%, valor que se puede considerar como bastante bajo, aunque en consonancia con lo observado para el total de becadas anilladas esta temporada en Navarra.

En cuanto a las becadas anilladas y recuperadas por caza tenemos 7 ejemplares, 6 de becadas anilladas este año y una de marzo de 2020. La distancia máxima respecto a Garralda de una becada cazada ha sido de 60 kilómetros, el resto de becadas abatidas se han localizado a menos de 15 kilómetros.

Censos con perro

En lo que respecta a los censos de becadas con perro lo cierto es que el esfuerzo de muestreo creemos que es muy mejorable, si bien es verdad que esta pasada temporada fue especial por el hecho de que los participantes de fuera de Navarra no pudieron acudir debido a las restricciones de movilidad. La débil presencia de becadas detectada en los primeros días de censo tampoco ha contribuido a que se animara un mayor número de voluntarios.

Tenemos, por tanto, un total de trece jornadas de censos, que han supuesto 45 horas de muestreo, en las que se han observado 13 becadas. El ICA se ha quedado en 1,01, un valor realmente bajo, pero que debemos considerar con mucha prudencia como consecuencia del bajo número de horas de prospección.

Esto ha sido todo durante el otoño e invierno por Garralda. A lo largo de abril y mayo se realizarán los censos de posibles becadas nidificantes, el “Proyecto Roding”, con la vista puesta en la temporada que viene, que promete ser mucho mejor.

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Inmersos en la contrapasa

Dejábamos la anterior entrada del Blog haciendo mención al retorno de las becadas a los hayedos de La Casa durante febrero después de verse obligadas a buscar otros lugares más cálidos como consecuencia de los temporales de enero.

Tras unos días de impass en febrero en los que el tema ha estado más bien aburrido, con tiempo anticiclónico, altas temperaturas y terreno seco, condiciones poco favorables para nuestras amigas de pico largo, en la primera quincena de marzo ha habido más animación por La Casa.

Becada anillada con una pata totalmente deformada fruto de algún golpe

Todo coincide con el auge de la migración prenupcial o contrapasa, que constituye el regreso de las becadas desde sus cuarteles de invernada en el sur de Europa hacia sus zonas de cría en el norte del continente.

Este proceso suele ser paulatino en los últimos días de febrero para acelerarse a partir de la primera decena de marzo, de manera que muchas veces el monte pasa de parecer un gallinero de becadas a quedar completamente vacío en cuestión de horas. Las viejas conocidas del invierno ya nos dejaron hace casi un mes y ahora van llegando nuevos efectivos.

Paisajes de La Casa de la Becada, las calimas saharianas han dominado febrero

Sin embargo, este año parece que se lo están tomando con más calma en La Casa y la presencia de becadas se está produciendo con cuentagotas, lejos de las altas densidades detectadas en marzo de 2020. Aún así las noches de anillamiento están siendo bastante fructíferas y a mediados de mes ya hemos superado la barrera de la centena de aves anilladas, un éxito que hubiésemos firmado en octubre.

Cabe destacar que desde mediados de febrero no hemos capturado ninguna becada anillada, lo que nos da idea de que se está produciendo una rotación continua de aves, con paradas «en boxes» justo para reponer fuerzas. Los pesos elevados y alto contenido en grasa de las aves demuestran que se trataría de becadas al inicio de su migración primaveral.

El hecho de que tampoco se estén realizando recapturas de las muchas becadas anilladas en febrero y marzo de 2020 puede sugerirnos que estas aves están eligiendo otras rutas o quizás estén por venir. El frío que se anuncia para la segunda quincena de marzo quizás esté retrasando el viaje de vuelta de un buen número de aves y todavía podríamos tener alguna sorpresa en forma de autocontrol de veteranas.

También nos ha llamado la atención la irrupción de aves a partir de ciertas horas de la noche, un indicio de que serían becadas en migración parando a repostar. Esto nos obliga a retrasar el inicio del trabajo de anillamiento y a robar horas al sueño.

En definitiva, vamos apurando fechas y ya solo nos queda el arreón final de una temporada que quedará para el recuerdo.

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Después de la tormenta vuelve la becada

Dejábamos la anterior entrada de este blog valorando las consecuencias que el temporal «Filomena» tuvo sobre La Casa de la Becada y sus vecinas de pico largo. Muchos días de temperaturas bajo cero y suelo cubierto de nieve provocaron que la mayoría de becadas buscaran lugares más acogedores y en las salidas de anillamiento apenas localizábamos alguna valiente que todavía permanecía en la zona. Además, los pesos escasos que presentaban eran un indicativo de que no tenían acceso a una cantidad elevada de lombrices.

El polvo sahariano ha teñido de amarillo los cielos en febrero

Sin embargo, febrero se ha mostrado bastante más clemente y hemos disfrutado a lo largo del mes de temperaturas francamente elevadas para la época. Así, en la salida de anillamiento del 18 de febrero y haciendo un recorrido exacto al de un mes antes encontrábamos tres veces más becadas, con la sensación de que eran viejas conocidas por los lugares de los prados que ocupaban. Es curioso observar como siempre están en la misma parcela de terreno, aquella que les proporciona seguridad y alimento.

Vienen semanas interesantes para el anillamiento

Se trataba de ejemplares muy desconfiados, muy posiblemente becadas que ya han visto el foco en anteriores ocasiones e incluso habrán caído en la red, así que tan solo una becada se dejó atrapar y ¡Bingo! Se trataba de un individuo adulto que fue anillado el pasado 1 de diciembre.

En total fueron avistadas 15 becadas, número muy similar a las 18 aves localizadas en esa misma fecha en febrero de 2020, lo que nos hace afrontar esta recta final de la temporada de anillamiento con bastante optimismo. Todavía quedan los mejores momentos cuando el grueso de la migración prenupcial atraviese el Pirineo.

Mientras tanto la naturaleza sigue su curso y muchas aves han comenzado a emigrar camino del norte en busca de sus cuarteles de cría. Los cantos de grullas y gansos amenizan las noches de anillamiento, recordándonos la importancia de estos valles como pasillo migratorio. Los cárabos reclaman desde todas las esquinas y algún búho campestre se deja ver. Mientras, los tejones, zorros y liebres se muestran especialmente activos en las praderas, con persecuciones, carreras y peleas, claro indicio de que estamos en plena época de amoríos.

También ciervos y corzos se alimentan del pasto recién brotado, impasibles ante nuestra presencia, recuperando fuerzas tras la pérdida de reservas que les ocasionó el temporal.

Y en las balsas las ranas bermejas, símbolo de estos hayedos pirenaicos, completan la «friega» depositando miles de huevos, un nuevo ciclo se abre paso en «La Casa de la Becada».

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«Filomena» vacía la Casa

Misión cumplida. Así se puede resumir la campaña otoñal de anillamiento de becadas en Garralda. A finales de octubre se marcaban los primeros individuos y hasta justo antes de las Navidades las salidas seguían siendo fructíferas. Entre medio cayó una bonita nevada que dejó medio metro de espesor en la praderas de anillamiento a principios de diciembre. Sin embargo la rápida subida de temperaturas provocó la fusión del manto en un par de días y la mayoría de becadas permanecieron por la zona.

No obstante, hacia el día 25 de diciembre irrumpió el frío con fuerza en el Pirineo. El día 23 hacíamos la última salida del año y comprobamos una entrada bastante considerable de ejemplares con un peso escaso, con la noche avanzada, por lo que podemos pensar que eran becadas en plena migración. Este fenómeno ya lo hemos detectado varias veces en esta temporada y será interesante estudiarlo con más profundidad en las próximas temporadas.

Con esta situación la permanencia de las becadas en la zona se antoja complicada

En las siguientes jornadas el invierno se mostró con toda su crudeza, con nieve cubriendo el suelo de forma permanente y heladas de hasta -15ºC. Y lo que es peor, la temperatura diurna no subía de 0ºC, lo cual es crucial para las becadas, ya que el suelo no se reblandece en ningún momento del día y las aves no pueden acceder con el pico a las lombrices que les sirven de sustento.

Bonita estampa navideña de Garralda

Para rematar la faena la famosa «Filomena» hacía acto de presencia y terminaba de poner las cosas muy difíciles para las becadas de La Casa. Con esta situación y aprovechando unos días de mayor templanza hicimos una salida el 17 de enero para hacer una «valoración de daños», comprobando en un recorrido nocturno de cuatro horas que apenas tres becadas permanecían en las praderas de alimentación, por lo que el grueso de sordas garraldesas se puede pensar que había buscado lugares más clementes.

«Fresco» en la madrugada del 7 de enero

Con esta situación podemos dar por concluida la campaña de anillamiento otoñal, con los deberes hechos y más de 90 becadas anilladas a lo largo de casi 30 salidas. El número de recuperaciones de anillas por caza ha sido realmente escaso, tan solo seis, una de ellas una becada anillada en la temporada pasada. La distancia de la mayoría de becadas cazadas ha sido de menos de 5 kilómetros respecto a la pradera donde fueron anilladas, excepto una que llegó a 60 kilómetros y otra a 14. Queremos hacer una llamamiento a todo los cazadores que capturen una becada anillada para que la comuniquen a través del correo electrónico casabecada@ccbp.org Hay un gran trabajo alrededor del proyecto de anillamiento ya la colaboración de los cazadores es imprescindible.

Pocos ejemplares en Garralda tras el paso de «Filomena»

En fechas próximas iniciaremos la campaña de anillamiento primaveral para observar la utilización de estos terrenos por las becadas durante la migración prenupcial o contrapasa.

Seguiremos informando.

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¿Qué tienen en común una becada y una vaca pirenaica?

No, aunque pueda parecer no es el comienzo de un chiste malo. En principio y teniendo en cuenta su aspecto físico, una vaca y una becada diríamos que son seres completamente distintos, con poco o nada en común. Pero con un poco que las estudiemos veremos que comparten muchas más cosas de las que en un principio podríamos pensar. Y esto en La Casa de la Becada de Garralda lo sabemos muy bien.

Vacas descansando en las praderas de Aezkoa

Como sabéis, la becada (Scolopax rusticola) es un ave límícola forestal, es decir, pasa la mayor parte de su vida inmersa en los más espeso del bosque, donde se oculta de sus depredadores gracias a su críptico plumaje, muy similar a la hojarasca. Sin embargo, lógicamente la becada necesita alimentarse y ese alimento consiste en invertebrados, fundamentalmente lombrices, que extrae de la tierra clavando en ella su largo y sensible pico. Y ¿Dónde hay más lombrices?

Boñiga con las clásicas picadas hechas por una becada al alimentarse.

Aquí entran en juego las vacas. Las boñigas de vaca son uno de los alimentos predilectos de las lombrices de tierra, quienes se encargan de transformarlas en uno de los abonos orgánicos de mayor calidad, el humus. Por ello, allá donde veamos vacas tendremos boñigas, lombrices y….seguramente becadas.

Becada localizada en una sesión de anillamiento mientras se alimentaba en una pradera

Entonces y sabiendo esto podemos esperar que cuando cae la noche y las becadas se creen seguras gracias a la oscuridad que las protege, ellas abandonarán el bosque en busca de los prados donde pastan las vacas y abundan las lombrices. Allí desarrollan su actividad nocturna, picoteando el suelo y las boñigas, también descansando a ratos, ya que además de forma paradójica fuera del bosque controlan mejor a sus depredadores, justo lo contrario de lo que ocurre cuando hay luz solar.

Típicas praderas aezkoanas donde reinan la vaca pirenaica, la oveja latxa y los caballos de raza Burguete.

El ejercicio del anillamiento científico de becadas se basa en estudiar este comportamiento de estas aves, localizando de esta manera las mejores praderas de alimentación donde se concentran estas limícolas. Por ello, en La Casa de la Becada sabemos lo importante que es el mantenimiento de la ganadería tradicional extensiva. Esta actividad, tan sacrificada y que requiere la dedicación los 365 días del año beneficia de manera indirecta a nuestras amigas las becadas. El cuidado de las praderas ganaderas seculares favorece la presencia de becadas. En estos pasillos migratorios es de vital importancia para las becadas encontrar puntos de «repostaje», gasolineras donde llenar el depósito de lombrices antes de continuar con la migración. Por ello, cuando consumimos productos ganaderos de estas tierras no solo ayudamos a esta actividad tradicional, sino que contribuimos a conservar y mantener el hábitat para la Dama del bosque.

Becada anillada instantes antes de ser liberada

En estos valles aezkoanos tenemos queso de oveja latxa de tipo Idiazabal, carne de vacuno pirenaico o de potro de raza Burguete. En casa o cuando nos visites consume estos productos. Recuerda en qué se parecen una vaca pirenaica y una becada….

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¡Anillad, anillad, malditos!

Estamos cerrando el mes de noviembre y la campaña de anillamiento en La Casa de la Becada se encuentra en todo su apogeo. Las sesiones nocturnas detrás de las becadas se suceden, el esfuerzo se nota y las piernas pesan en unas praderas pirenaicas con unas pendientes que suben las pulsaciones por encima de lo recomendable.

Una hermosa «pava» de 360 gramos

Hemos disfrutado de buenas jornadas en cuanto a capturas, aprovechando las noches de poca luna y lluvia. Noches penosas por el frío y humedad que conllevan, pero muy fructíferas si valoramos el número de becadas anilladas. Por suerte la nieve nos está respetando y de momento no hay perspectivas de que llegue a estos valles y trunque la arribada de becadas a nuestras praderas.

También poco a poco vamos explorando nuevas praderas, obteniendo en algunas resultados sorprendentes en cuanto a número de becadas encontradas, por encima de lo esperado.

Los bosques del valle de Aezkoa ya están en modo invernal

Como nota llamativa cabe destacar que estamos localizando becadas muy agrupadas, de modo que algunas noches se encontraron «bandadas» de tres, cuatro, siete y hasta nueve ejemplares. Este fenómeno no lo habíamos advertido antes y las causas del comportamiento no las tenemos muy claras. Podría tratarse de un mecanismo de defensa frente a los depredadores. De hecho estamos avistando un buen número de cárabos, aunque no sabemos si esta rapaz nocturna sería capaz de depredar una becada. También cabe pensar que sean individuos en migración que en un momento dado aterrizan en estos lugares propicios para alimentarse, a modo de gasolinera. No obstante, los elevados pesos de las becadas de estas bandadas no sugieren que se trate de individuos en pleno desplazamiento migratorio, sino individuos ya acantonados. Por último, como causa más lógica cabe pensar que estas becadas se concentran en aquellos lugares con una mayor disponibilidad de alimento, descartando otras praderas menos favorables y que apenas acogen becadas.

Aquí cenó y «descenó» una becada

Asimismo nos han llamado la atención los altos pesos de muchas de las becadas capturadas, por encima de los 320 gramos, impropios de ejemplares en pleno viaje migratorio. La caza el día 20 de un ejemplar anillado el 5 de noviembre a una distancia de 5 kilómetros nos podrían indicar que estas praderas no solo ejercerían una gran atracción en individuos de paso, sino también en becadas ya acantonadas y que pasan el día dentro del bosque a gran distancia del lugar donde se alimentan durante la noche. Este fenómeno viene apoyado por el hecho de que en los bosques de la zona se está encontrando una densidad de becadas bastante baja, por lo que estaríamos ante un comportamiento de dispersión de las becadas durante el día y concentración nocturna en unas pocas praderas de alimentación.

Respecto al número de becadas capturadas a 24 de noviembre ya hemos superado las 40 aves anilladas y realizado dos controles de becadas que habían sido marcadas con anterioridad. Cifras de las que estamos muy contentos y que a buen seguro irán en aumento con la llegada del pico migratorio en los últimos días de noviembre y primeros de diciembre.

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Empieza la fiesta

Entramos en los días clave para la migración de las becadas en la Reserva para el Estudio de nuestras amigas de pico largo. Sin embargo, la alegría en La Casa de la Becada no puede ser completa, ya que los invitados de otras regiones que pensaban visitarla en estas fechas no han podido hacerlo a causa de la situación tan complicada que vivimos con la dichosa pandemia.

No obstante, la naturaleza sigue su curso y si estos días atrás hablábamos de los primeros avistamientos de becadas durante los censos con perro, esta semana se han logrado anillar varias picudas, las que inauguran esta nueva etapa de La Casa de la Becada. A lo largo de los últimos años los anilladores del grupo «Scolopax» ya habíamos hecho un trabajo de campo para conocer las mejores praderas de anillamiento, por lo que ahora vamos a tiro hecho.

Lo cierto es que la luna llena de esta semana no está ayudando en la tarea, pero algún chubasco de lluvia nos viene muy bien para engañar a las primeras becadas y lograr que entren en la red. Así, el 26 de octubre a primera hora de la noche cayó el primer ejemplar. Observando el estado y color de las plumas del ala pudimos determinar que se trataba de un ejemplar adulto, que había hecho una muda completa de su plumaje en verano.

El escaso peso de este ejemplar, 290 gramos frente al peso medio de 305 gramos que suelen presentar estas aves, podría indicar que se trataba de un individuo en plena migración que habría elegido esas praderas como lugar de parada y fonda antes de continuar con su viaje.

Una vez marcada con una anilla metálica fue liberada en el mismo lugar, con el único daño de un pequeño susto en el cuerpo. Esperemos que esta aventurera sea la primera de muchas y que la anilla que porta nos proporcione una interesante información.

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Anillamiento científico

El anillamiento científico consiste básicamente en la captura de un ave y su marcado con una anilla, normalmente en la pata.

En el caso de la becada se utiliza una anilla metálica y también se anotan una serie de datos biométricos del ave, tales como el peso, la longitud del ala, pico, tarso y cola, así como la condición general del ave determinada por el desarrollo muscular y cantidad de grasa acumulada.

Tras una cuidadosa manipulación el ave es liberada de inmediato con el fin de evitar un estrés innecesario. El proceso no lleva más de cinco minutos. Cada anilla contiene un código alfanumérico único, lo que permite identificar toda ave anillada a lo largo de su vida.

Otra información que nos proporcionan las becadas a través de la observación de ciertas plumas del ala es su edad (joven o adulta) y en algunos casos de becadas adultas incluso podemos llegar a determinar el año de su nacimiento.

El anillamiento científico es una actividad realizada por personal debidamente formado y debe contar con la preceptiva autorización tanto de la oficina de anillamiento como la administrativa de la Comunidad Autónoma donde se desarrolla su actuación. En el caso de La Casa de la Becada contamos con varios anilladores pertenecientes al grupo «Scolopax» avalados por la Oficina de Anillamiento de Aranzadi.

La función principal del anillamiento es determinar el origen y destino de un ave, su longevidad y en el caso de aves cinegéticas, la presión de caza, estimada a partir del porcentaje de aves anilladas que son recuperadas por la acción de caza.

El marcaje de becadas con anillas es uno de los proyectos prioritarios que se van a realizar en La Casa de la Becada. Para ello, en años anteriores se han estudiado las diferentes praderas de alimentación donde acuden las becadas por la noche con el fin de determinar los mejores lugares para su captura.

El hecho de que La Casa de la Becada sea una reserva va a permitir realizar una comparativa entre el índice de supervivencia de estas aves en terrenos cinegéticos respecto a aquellos en los que no se caza, por lo que ayudará a entender el papel de las reservas en la gestión sostenible de la especie.

Además, al situarse este lugar en un importante corredor migratorio facilitará el conocimiento de las rutas utilizadas por las becadas y el papel estratégico de estos lugares para las recuperación de estas aves en sus viajes entre el norte de Europa y la Península Ibérica.

Otro de los objetivos marcados es que La Casa se convierta en una escuela de formación para nuevos anilladores de becada, así poco a poco se vaya ampliando el plantel de personas dedicadas a esta actividad y nos pongamos a la altura de otros países europeos en número de becadas anilladas.

Desde la Comisión de Anillamiento del CCB te pedimos que si cazas una becada anillada la comuniques al correo casabecada@ccbp.org