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Anillamiento científico Temporada 2020/2021

Inmersos en la contrapasa

Dejábamos la anterior entrada del Blog haciendo mención al retorno de las becadas a los hayedos de La Casa durante febrero después de verse obligadas a buscar otros lugares más cálidos como consecuencia de los temporales de enero.

Tras unos días de impass en febrero en los que el tema ha estado más bien aburrido, con tiempo anticiclónico, altas temperaturas y terreno seco, condiciones poco favorables para nuestras amigas de pico largo, en la primera quincena de marzo ha habido más animación por La Casa.

Becada anillada con una pata totalmente deformada fruto de algún golpe

Todo coincide con el auge de la migración prenupcial o contrapasa, que constituye el regreso de las becadas desde sus cuarteles de invernada en el sur de Europa hacia sus zonas de cría en el norte del continente.

Este proceso suele ser paulatino en los últimos días de febrero para acelerarse a partir de la primera decena de marzo, de manera que muchas veces el monte pasa de parecer un gallinero de becadas a quedar completamente vacío en cuestión de horas. Las viejas conocidas del invierno ya nos dejaron hace casi un mes y ahora van llegando nuevos efectivos.

Paisajes de La Casa de la Becada, las calimas saharianas han dominado febrero

Sin embargo, este año parece que se lo están tomando con más calma en La Casa y la presencia de becadas se está produciendo con cuentagotas, lejos de las altas densidades detectadas en marzo de 2020. Aún así las noches de anillamiento están siendo bastante fructíferas y a mediados de mes ya hemos superado la barrera de la centena de aves anilladas, un éxito que hubiésemos firmado en octubre.

Cabe destacar que desde mediados de febrero no hemos capturado ninguna becada anillada, lo que nos da idea de que se está produciendo una rotación continua de aves, con paradas “en boxes” justo para reponer fuerzas. Los pesos elevados y alto contenido en grasa de las aves demuestran que se trataría de becadas al inicio de su migración primaveral.

El hecho de que tampoco se estén realizando recapturas de las muchas becadas anilladas en febrero y marzo de 2020 puede sugerirnos que estas aves están eligiendo otras rutas o quizás estén por venir. El frío que se anuncia para la segunda quincena de marzo quizás esté retrasando el viaje de vuelta de un buen número de aves y todavía podríamos tener alguna sorpresa en forma de autocontrol de veteranas.

También nos ha llamado la atención la irrupción de aves a partir de ciertas horas de la noche, un indicio de que serían becadas en migración parando a repostar. Esto nos obliga a retrasar el inicio del trabajo de anillamiento y a robar horas al sueño.

En definitiva, vamos apurando fechas y ya solo nos queda el arreón final de una temporada que quedará para el recuerdo.