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Dos años de estudios sobre la becada en Garralda

Durante el fin de semana del 28 y 29 de mayo tuvo lugar en Garralda la XXII Asamblea General del Club de Cazadores de Becada, entidad que gestiona La Casa de la Becada. Entre las distintas actividades organizadas durante esos días destacan las charlas celebradas en el Errotaberri con la becada y su gestión como protagonistas y en particular, un resumen de los resultados obtenidos en los dos años de vida de la Reserva de la Becada de Garralda.

Como responsable del proyecto y en representación de las personas que han participado en el mismo fui desgranando los primeros datos extraídos, incidiendo que esto solo es un esbozo, ya que para alcanzar conclusiones más definitivas debemos prolongar el estudio algún año más.

Sin embargo, ya comenzamos a observar algunos fenómenos curiosos, propios de una ave tan enigmática y sorprendente como es la Dama del Bosque.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, este estudio se sustenta principalmente en cuatro pilares:

  • Anillamiento científico
  • Censos de becadas con perro
  • Radioseguimiento por satélite y convencional
  • Censos de becadas nidificantes

Anillamiento científico

Los trabajos de anillamiento en Garralda fueron esporádicos hasta la primavera de 2020, fecha en la que comenzamos a realizar salidas de anillamiento con mayor frecuencia. Desde ese momento cinco han sido los anilladores que con mayor o menor intensidad han trabajado en la Reserva, todos ellos pertenecientes al Grupo «Scolopax» de la Oficina de Anillamiento de Aranzadi.

Desde febrero de 2020 se han realizado 71 salidas o sesiones de anillamiento nocturnas, consistentes en un recorrido por las praderas de alimentación de las becadas, en las que estas aves son capturadas con la ayuda de una red, anilladas, pesadas y se determina su edad a través de la lectura de ciertas plumas del ala. El objetivo inicial era realizar un esfuerzo de muestreo de una salida semanal, alguna más en la época de migración, pero sin provocar un exceso de presión sobre las becadas que pudiera provocar abandono de las praderas de alimentación o molestias al resto de la fauna. En este proyecto estamos concienciados en el respeto al entorno y el tratamiento ético de la fauna con la que estamos trabajando directa o indirectamente.

Estas sesiones han dado lugar a 191 horas de muestreo, en las que se han observado 714 becadas, de las cuales se han capturado una tercera parte, 238 ejemplares, porcentaje de efectividad que podemos considerar normal.

La captura más temprana se produjo un 26 de octubre, mientras que la más tardía fue el 24 de marzo.

Los indicadores de la densidad de becadas detectados podemos considerados muy altos, con un Índice de Abundancia Nocturna (IAN) de 3,5 becadas observadas por hora de recorrido, muy por encima del valor medio para el resto del Estado (2,65).

El hecho de que las becadas muestren la tendencia a regresar al mismo lugar en el que pasaron el invierno anterior se ha observado claramente en Garralda. De hecho, el 27% de las becadas capturadas en Garralda en la última temporada ya estaban anilladas. Lo más sorprendente es que esta fidelidad se produce en muchos casos en espacio y tiempo, dándose la circunstancia de becadas anilladas recapturadas en el mismo prado un año después y en las mismas fechas ¡Impresionante!

Un hecho también observado es la querencia de las becadas a permanecer en La Casa de la Becada a pesar del clima duro de la zona, demostrándose que el mito de que esa zona es exclusivamente de paso es eso, un mito. Podemos constatar que si a la becada se la respeta con una presión de caza responsable tiende quedarse en el lugar. Prueba de ello es que hemos capturado un buen número de becadas en lo más crudo del invierno, cuando pensábamos que ya se habrían marchado.

En cuanto a la distribución de la densidad de becadas a lo largo de la temporada, ésta va aumentando desde finales de octubre, mientras que el mayor índice de densidad de aves se localiza en la segunda mitad del mes de noviembre, coincidiendo con el pico del flujo migratorio. A partir de ese momento la cantidad de becadas en Garralda depende en gran medida de la meteorología, ya que si arrecian los temporales de nieve y frío una buena parte de las aves abandonan este territorio en busca de zonas más clementes.

El segundo pico de densidad se percibe en el mes de febrero, correspondiendo muy probablemente con el inicio de la migración de primavera, a partir de estas fechas la abundancia va disminuyendo paulatinamente y ya en la última semana de marzo los encuentros con becada son anecdóticos.

Respecto a la proporción de jóvenes en las capturas de becadas en la temporada de anillamiento, tenemos que se mueve en valores bajos, propios de una reserva de caza, pero que también fluctúa dependiendo de la época del año. Mientras que en las fechas de mayor flujo migratorio (finales de noviembre) la cantidad de becadas jóvenes capturadas casi llega al 90%, fuera de esas fechas ocurre todo lo contrario y son las becadas adultas, fieles a sus cuarteles de invernada, las que copan la mayor parte de las capturas.

Si ponemos el punto de mira en las recuperaciones de becadas por acción de caza, el tiempo medio que ha portado la anilla una becada cazada es de 90 días, valor escaso aunque normal si tenemos en cuenta que solo llevamos dos años y medio anillando. 394 días es el máximo tiempo que una becada cazada ha portado la anilla, mientras que varios ejemplares han sido cazados al día siguiente de ser anillados.

La distancia máxima entre el lugar de anillamiento y caza es de 336 kilómetros y el mínimo de 1,5 kilómetros. Una de caza dos becadas anilladas cazadas fueron abatidas a menos de 20 km de La Casa de la Becada.

Finalmente, si nos fijamos en los lugares donde han sido recuperadas las becadas anilladas en Garralda, no encontramos un patrón fijo, si bien nos ha sorprendido que de momento no tenemos comunicaciones de becadas cazadas en el Centro o Sur de la Península. De hecho, se da la circunstancia de que dos becadas anilladas en Garralda en noviembre han sido recuperadas pocos días después en Francia, deshaciendo parte del trayecto migratorio.

Censos con perro

Otra de las herramientas para observar la abundancia de becadas y su tendencia son los recorridos a pie por la reserva acompañados de perros especialistas que detectan a las aves hasta que levantan el vuelo. En estos censos se anotan todas las becadas avistadas, duración del recorrido, así como otros parámetros de vegetación, meteorología, etc. y se vuelcan en una aplicación web creada para este fin.

Este método ha estado muy condicionado por las restricciones de movilidad debidas a la pandemia, especialmente en la temporada 2020/21 en la que no pudieron acudir a Garralda participantes de otras regiones. De momento tenemos datos de 75 recorridos con perro, para los que se ha calculado el valor del Índice Cinegético de Abundancia (ICA), que sería el número de becadas observadas para una jornada teórica de 3,5 horas.

En la temporada 2020/21 el ICA fue de 1,01 y para 2021/22 este parámetro subió ligeramente hasta situarse en 1,21, valores que se sitúan por debajo del potencial que creemos tiene La Casa.

Para las temporadas venideras esperamos una mayor participación y con ellas poder hilar más fino en el cálculo de los distintos indicadores.

Censos de nidificantes, «Proyecto Roding»

Como sabemos, una cantidad de becadas nada desdeñable nidifica en la Península Ibérica, concentrada principalmente en los sistemas montañosos del tercio norte. Aunque nunca alcanza grandes densidades, sabemos que tenemos becadas que sacan su prole en áreas de la Cordillera Cantábrica, Pirineos y Sistema Ibérico.

En el caso de Navarra, ya el Atlas de Aves Nidificantes (Jesús Elósegui, 1985) indicaba que un buen número de cuadrículas de la mitad Norte de la Comunidad Foral podían estar ocupadas por ejemplares «autóctonos».

Dentro de estas cuadrículas se sitúa Garralda, por lo que uno de los objetivos del proyecto es localizar si todavía tenemos estos ejemplares nidificantes y analizar el efecto que el cambio climático, transformación del hábitat, depredadores, presión de caza o el hecho de que Garralda se haya convertido en reserva pueda provocar en las becadas.

Para ello se están realizando escuchas de machos en vuelo de cortejo o croule durante los meses de mayo y junio, método que se ha establecido como idóneo para censar las posibles becadas nidificantes.

De momento y tras más de 20 estaciones de escucha no hemos obtenido resultados positivos, lo cual es preocupante, teniendo en cuenta también las noticias que nos llegan de Francia, con un descenso del 30% de puntos positivos desde 1988. Parece ser que este descenso en Francia se ha concentrado en los lugares situados más al sur y a menor altitud, por lo que el calentamiento del clima podría estar detrás.

Radioseguimiento y seguimiento por satélite

El anillamiento ofrece la posibilidad de marcar numerosos ejemplares de una especie, pero la recogida de datos que dichos animales pueden ofrecer queda reducida a los correspondientes al día de su marcaje y captura. La utilización de técnicas de radio-telemetría permite el seguimiento continuo de los animales objeto de estudio durante un periodo de más de dieciséis meses con lo cual permite abarcar el periodo de migración completo de la especie.

Por eso desde la temporada 2021/22 y gracias al apoyo brindado por la Sección de Caza del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, se han empezado a marcar becadas con estos dispositivos, proyecto que continuará en la próxima temporada y cuyos resultados esperamos obtener a más largo plazo.

Esto es todo lo que dio de sí la charla, desde los responsables de la Gestión de La Casa de la Becada queremos agradecer el apoyo y trabajo de los anilladores del grupo «Scolopax» de la OA Aranzadi, a los socios del Club de Cazadores de Becada, Ayuntamiento de Garralda, Sociedad de Cazadores Arregia de Garralda y al Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra por dar soporte a esta iniciativa.

Miguel Minondo.

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Nidificantes Proyecto Roding Temporada 2020/2021

«Proyecto Roding» en Garralda

Hace ya unos cuantos años que el Club de Cazadores de Becada recogió la idea del trabajo de José Luis Guzmán y Beatriz Arroyo en el Proyecto Interautonómico de la Becada respecto al censo de becadas nidificantes en la Península Ibérica y decidió darle continuidad en lo que vino a llamarse «Proyecto Roding». Roding es el término inglés que utilizamos para referirnos al vuelo de cortejo que en primavera realiza el macho de la becada durante el crepúsculo y amanecer y que también en francés se le conoce como croule. Durante estos vuelos nupciales los machos sobrevuelan las copas de los árboles haciendo un recorrido circular que puede alcanzar los 10 kilómetros de diámetro, mientras emiten un sonido característico parecido a un «chip, chip» seguido de un croar que recuerda al de un sapo. Con este comportamiento pretenden marcar el territorio y sobre todo atraer el mayor número de hembras posibles, ya que los machos de becada son polígamos y generalmente al poco de copular abandonan el territorio en busca de más hembras.

La bibliografía consultada indica que todo el tercio norte de Navarra es un área teóricamente favorable para la nidificación de becadas, siempre en unas densidades muy discretas, pero haberlas, haylas. Sin embargo, da la impresión que las citas de becadas observadas en Navarra en verano empiezan a escasear en los últimos tiempos y habría que estudiar las causas. Dentro del área que en principio reúne las condiciones idóneas para la nidificación de la becada se encuentra todo el macizo de Oroz-Betelu, donde se ubica La Casa de la Becada. Aquí encontramos orientación norte, humedad y manchas continuas y maduras de hayas y robles con sotobosque de acebo y boj situadas a más de 1.000 metros de altitud, una hábitat que podemos considerar óptimo para nuestra amigas.

Pollo de becada anillado en Girona

Por eso a lo largo del mes de mayo hemos centrado nuestros esfuerzos en hacer un censo de posibles becadas autóctonas en Garralda, utilizando el método típico en estos casos, como son las escuchas de machos en roding o croule al anochecer. Para ello varios voluntarios se colocan en zonas estratégicas del bosque, normalmente en claros del mismo, a la espera de oír o ver un macho que sobrevuele la zona en busca de hembras.

Becada en croule en Estonia, foto de Rubén Ibáñez

Los resultados han sido algo decepcionantes a pesar de que partíamos de la base de que el objetivo marcado era como buscar una aguja en un pajar, pero esperábamos ese golpe de suerte que nos ha acompañado otras veces. Sin embargo, tras catorce escuchas realizadas en mayo repartidas en cinco jornadas no hemos sido capaces de localizar ningún ejemplar. Tampoco consultando a los locales que frecuentan estos montes hemos podido obtener citas fiables de los últimos tiempos.

Las condiciones elegidas han sido las mejores para detectar los vuelos de croule, con tardes sin viento, tranquilas y altas temperaturas, pero no hemos tenido fortuna.

En los próximos años seguiremos intentándolo y de esta manera comprobaremos si las condiciones de reserva de caza de La Casa influyen en cierta manera en la capacidad de Garralda para acoger becadas nidificantes, como sí parece que ocurre en otros lugares de la Península.

P.D: En mayo de 2021 han participado en los censos de croule Álvaro Marinero, Borja Ibarrola, Daniel Ursúa, Iosu Larretxea y Miguel Minondo, muchas gracias a todos por su inestimable colaboración.

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Anillamiento científico Biología La Casa en los medios Temporada 2020/2021

La Casa de la Becada en Canal Caza y Pesca

El próximo miércoles 2 de junio a las 19,25 horas se estrenará en el canal Caza y Pesca de Movistar + el documental «El vuelo de la becada» , producido por Javier González Purroy, en el que se describen distintos aspectos del proyecto de la Reserva para el estudio de la becada de Garralda.

A lo largo del mes de junio se emitirá este documental en el que se podrán ver escenas de anillamiento científico de becadas, así como de los censos con perro desarrollados en Garralda.

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Anillamiento científico Biología Temporada 2020/2021

Resumen de actividades en La Casa de la Becada, otoño-invierno 2020/21

Este post está basado en el artículo de la última revista «Scolopax rusticola» del Club de Cazadores de Becada y sintetiza lo que ha deparado la temporada 2020/2021 en la reserva para el estudio de la becada de Garralda (Navarra), conocida como La Casa de la Becada, Gure Etxea.

Una temporada de anillamiento para el recuerdo

Comenzamos en septiembre, cuando se cerraba el contrato de arrendamiento de la Reserva con el ayuntamiento de Garralda. Era el final de un periodo de negociaciones, papeleos y trámites administrativos, ya que entre otras cosas había que transformar un coto de caza tradicional en una reserva, pero también era el comienzo de una actividad frenética para poner en marcha el proyecto ante la inminente llegada del otoño y con él de las becadas.

La Casa de la Becada en la prensa local

Uno de los primeros pasos fue hacer visible la iniciativa en los medios de comunicación locales y nacionales, con muy buena acogida y difusión, simultáneamente creando este blog específico de La Casa (casabecada.ccbp.org) que intentaremos sea un buen altavoz de todas las actividades que se desarrollen en torno a este proyecto.

También se organizó contrarreloj el sistema de sorteo y reserva de permisos para los censos con perros, sistema al que se puede acceder a través de la misma aplicación web del “Proyecto Becada”. Se cerraron los requisitos y obligaciones para acceder a estos censos y al mismo tiempo dividimos la reserva en distintos cuarteles en función de su superficie, vegetación, orografía, etc. con el fin de que la toma de datos durante los perreos sea lo más específica posible y que al mismo tiempo sirva para auxiliar a los participantes, todos novatos en este terreno.

Aspecto de La Casa al comienzo de la primavera

En paralelo estudiamos los pastizales en los que se iban a hacer los anillamientos, clasificándolos en función de sus características, con el fin de en un futuro hacer un estudio sobre el uso de las praderas de alimentación por parte de las becadas. Algunas de las zonas eran bien conocidas porque ya habíamos anillado en años anteriores, pero hemos descubierto algunos nuevos rincones francamente productivos y también descartado otros.

Todo este trabajo se encaró con la gran ilusión de recibir un buen número de visitantes, tanto locales como foráneos, pero la maldita pandemia nos arrojó un jarro de agua fría con el confinamiento perimetral, dando al traste con la prueba del Máster CCB prevista para el primer fin de semana de noviembre y con las reservas de perreo de un buen número de socios del CCB de otras provincias. Sin embargo, siendo conscientes de que no iba a ser lo mismo, intentamos sacar adelante el máximo trabajo posible y el resultado final creo que es para estar satisfechos.

Praderas junto al bosque, paraíso para la becada

Resumen meteorológico

Para realizar el análisis meteorológico del otoño/invierno en La Casa de la Becada hemos tomado los datos de dos estaciones oficiales próximas, dado que Garralda no cuenta con una propia. Por un lado, tenemos la estación de Aribe, situada a 2 kilómetros al este de Garralda, a 701 metros de altitud y por otro la de Aurizberri/Espinal, a 7 kilómetros hacia el oeste y a 871 metros, ambas estaciones propiedad del Gobierno de Navarra y AEMET.

En las dos localidades la temperatura media del mes de octubre fue casi 2ºC más baja que la media y llovió un 60% más, con 5 días de helada y varias nevadas por encima de los 1.000 metros. Estas condiciones de frío junto con el episodio de vientos huracanados del 20 de octubre pudieron condicionar la presencia de becadas en la zona, ya que las hayas perdieron rápidamente las hojas, factor negativo de cara a la capacidad de acogida de este tipo de bosque para la sorda.

Noviembre por su parte se mostró cálido en cuanto a temperaturas y particularmente seco, con precipitaciones que se quedaron un 40% por debajo de los valores medios.

En cuanto a diciembre, fue particularmente frío en su primera mitad y muy húmedo, con precipitaciones que llegaron a doblar los valores históricos, con 430 mm de lluvia en la estación de Aurizberri/Espinal. Gran parte de estas precipitaciones fueron en forma de nieve desde el día 4, acumulándose alrededor de 50 centímetros de espesor en buena parte de los montes de la zona.

Con enero llegó el frío extremo y la nieve, con temperaturas que bajaron hasta los -20ºC en Aurizberri/Espinal y 223 mm. de precipitación, llegando al metro de nieve en las zonas de mayor altitud.

Hayedos de Garralda

En contraste, febrero fue especialmente cálido, 5ºC por encima de la media y seco, con valores de precipitación inferiores en un 20% al promedio histórico.

Por último, marzo mostró temperaturas próximas a la media, pero precipitaciones que no llegaron al 10% de lo considerado normal.

En resumen, la meteorología como es habitual en la becada ha condicionado en gran medida la presencia de estas aves en La Casa. El exceso de precipitaciones en octubre junto con las fuertes nevadas de principios de diciembre y el frío extremo de enero no han ayudado a una presencia elevada de becadas. Así lo corroboran tanto los cazadores locales como las escasas observaciones realizadas en los censos con perros.

Anillamiento

Como decíamos, se iniciaba la temporada de anillamiento con las expectativas por todo lo alto después de los buenos resultados cosechados en temporadas anteriores, aunque hasta ahora las salidas se habían realizado de una manera esporádica y no de forma intensiva como se pretendía en este caso, al estilo de las campañas de anillamiento en las que habíamos participado en la isla estonia de Vormsi.

El pico de Ori domina el paisaje del valle de Aezkoa

La primera sesión se efectuó el 20 de octubre, en una noche tremenda de vendaval y ya el día 26 se produjo la sorpresa en forma de cuatro avistamientos y las tres primeras becadas anilladas del año. A partir de esa fecha y con la moral por las nubes se sucedieron las salidas a un ritmo de dos a tres noches por semana, notando desde el 5 de noviembre una presencia notable de becadas, con auténticas “crazy nights”, como las denomina el bueno de Jaanus Aua, nuestro amigo anillador experto de Estonia. Como contrapartida., la densidad de becadas que se estaba encontrando en el monte hablaba de un presencia anecdótica de sordas, por lo que la interpretación más plausible es que las becadas avistadas por la noche estaban en plena migración y no permanecían en los montes de Garralda al amanecer.

El hecho de encontrar bastantes becadas agrupadas y en lugares muy específicos también contribuía a interpretar que se trataba de ejemplares no asentados en la zona.

Robledal de Betelu

Si nos vamos a los datos de becadas anilladas y recapturadas por el mismo o distintos anilladores, lo que conocemos como Controles, el hecho de que este porcentaje sea muy bajo sugiere una rotación elevada de becadas, es decir, las aves repiten pocas veces la visita al mismo prado bien porque continúan con su ruta migratoria o porque acuden a otras praderas alternativas. Pues bien, en el caso de lugares y épocas en los que se produce un claro flujo migratorio, como es el caso de la isla estonia de Vormsi en octubre, el porcentaje de becadas recapturadas respecto a becadas anilladas es de tan solo un 0,5%. Por el contrario, el dato general de los anilladores del CCB en España desde 2008 nos da un porcentaje de recapturas de becadas anilladas del 11%. Para Garralda, desde febrero de 2020 se han anillado 140 becadas, de las cuales se han recapturado 11, un 7,85%. Solo serían algo más de tres puntos por debajo del dato general, lo que no indicaría que se trate de un lugar puramente de paso.

Pero todavía podemos hilar más fino y poner la lupa en otras zonas en las que sí se ha hecho un trabajo intensivo de anillamiento, con repetición casi semanal de las mismas praderas al estilo de Garralda. Es el caso de los trabajos desarrollados por los anilladores del Grupo Scolopax en el valle de Ultzama (Navarra) en los últimos cuatro años, un lugar típico de invernada de becadas. Y aquí sí encontramos diferencias sustanciales con Garralda, porque la tasa de recuperaciones asciende al 17% de becadas anilladas, más del doble de lo calculado para La Casa.

De cualquier manera, es muy pronto para extraer conclusiones definitivas y habrá que ir profundizando en este estudio durante las campañas venideras.

Dejábamos noviembre con densidades de becadas muy bonitas en los prados, con grupos de cuatro, siete y hasta nueve ejemplares en ciertos rincones muy querenciosos, pero las nevadas a partir del 4 de diciembre iban a cortar la racha. El medio metro de nieve que cayó en las praderas impidió los trabajos durante una semana, pero a la vuelta comprobamos que, aunque había disminuido la densidad, seguía habiendo becadas en un número apreciable. Justo antes de Navidad y de la llegada de la ola de frío se percibió un nuevo coletazo migratorio, con 27 becadas observadas en una sola sesión el 23 de diciembre. Sin embargo, tras “Filomena” vino el gran bajón y tan solo 4 becadas fueron avistadas el 17 de enero.

Respecto a los movimientos de migración prenupcial, a lo largo de febrero se detectó un aumento progresivo de la densidad, sin embargo, desaparecieron las becadas habituales y fueron sustituidas por nuevos efectivos, por lo que ya se intuía un incipiente desplazamiento de aves de contrapasa. Finalmente, entre el 10 y 18 de marzo pudimos disfrutar de bonitas noches de migración, aunque sin ser la gran contrapasa de 2020 y el 24 de marzo la abundancia había caído a mínimos, mientras que en la última salida del 30 de marzo ya no se avistó ninguna becada.

En cuanto a cifras, en la campaña de anillamiento han participado cinco anilladores del Grupo Scolopax (Unai Gardoki, Zarbo Ibarrola, Rubén Ibáñez, Miguel Minondo y Daniel Ursua), invirtiendo un total de 95 horas distribuidas en 36 jornadas. En total se han observado 338 becadas de las cuales se han capturado 124 unidades, casi un 37%. De las becadas capturadas se han anillado 114 aves y 10 correspondían a pájaros anillados con anterioridad, si bien ninguna de las becadas recapturadas había sido anillada en campañas anteriores.

El índice de abundancia nocturna ha sido de 3,53 becadas avistadas por hora de muestreo.

La proporción de jóvenes o âge-ratio entre las becadas anilladas se ha quedado en un 55,75%, valor que se puede considerar como bastante bajo, aunque en consonancia con lo observado para el total de becadas anilladas esta temporada en Navarra.

En cuanto a las becadas anilladas y recuperadas por caza tenemos 7 ejemplares, 6 de becadas anilladas este año y una de marzo de 2020. La distancia máxima respecto a Garralda de una becada cazada ha sido de 60 kilómetros, el resto de becadas abatidas se han localizado a menos de 15 kilómetros.

Censos con perro

En lo que respecta a los censos de becadas con perro lo cierto es que el esfuerzo de muestreo creemos que es muy mejorable, si bien es verdad que esta pasada temporada fue especial por el hecho de que los participantes de fuera de Navarra no pudieron acudir debido a las restricciones de movilidad. La débil presencia de becadas detectada en los primeros días de censo tampoco ha contribuido a que se animara un mayor número de voluntarios.

Tenemos, por tanto, un total de trece jornadas de censos, que han supuesto 45 horas de muestreo, en las que se han observado 13 becadas. El ICA se ha quedado en 1,01, un valor realmente bajo, pero que debemos considerar con mucha prudencia como consecuencia del bajo número de horas de prospección.

Esto ha sido todo durante el otoño e invierno por Garralda. A lo largo de abril y mayo se realizarán los censos de posibles becadas nidificantes, el “Proyecto Roding”, con la vista puesta en la temporada que viene, que promete ser mucho mejor.

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Anillamiento científico Temporada 2020/2021

Inmersos en la contrapasa

Dejábamos la anterior entrada del Blog haciendo mención al retorno de las becadas a los hayedos de La Casa durante febrero después de verse obligadas a buscar otros lugares más cálidos como consecuencia de los temporales de enero.

Tras unos días de impass en febrero en los que el tema ha estado más bien aburrido, con tiempo anticiclónico, altas temperaturas y terreno seco, condiciones poco favorables para nuestras amigas de pico largo, en la primera quincena de marzo ha habido más animación por La Casa.

Becada anillada con una pata totalmente deformada fruto de algún golpe

Todo coincide con el auge de la migración prenupcial o contrapasa, que constituye el regreso de las becadas desde sus cuarteles de invernada en el sur de Europa hacia sus zonas de cría en el norte del continente.

Este proceso suele ser paulatino en los últimos días de febrero para acelerarse a partir de la primera decena de marzo, de manera que muchas veces el monte pasa de parecer un gallinero de becadas a quedar completamente vacío en cuestión de horas. Las viejas conocidas del invierno ya nos dejaron hace casi un mes y ahora van llegando nuevos efectivos.

Paisajes de La Casa de la Becada, las calimas saharianas han dominado febrero

Sin embargo, este año parece que se lo están tomando con más calma en La Casa y la presencia de becadas se está produciendo con cuentagotas, lejos de las altas densidades detectadas en marzo de 2020. Aún así las noches de anillamiento están siendo bastante fructíferas y a mediados de mes ya hemos superado la barrera de la centena de aves anilladas, un éxito que hubiésemos firmado en octubre.

Cabe destacar que desde mediados de febrero no hemos capturado ninguna becada anillada, lo que nos da idea de que se está produciendo una rotación continua de aves, con paradas «en boxes» justo para reponer fuerzas. Los pesos elevados y alto contenido en grasa de las aves demuestran que se trataría de becadas al inicio de su migración primaveral.

El hecho de que tampoco se estén realizando recapturas de las muchas becadas anilladas en febrero y marzo de 2020 puede sugerirnos que estas aves están eligiendo otras rutas o quizás estén por venir. El frío que se anuncia para la segunda quincena de marzo quizás esté retrasando el viaje de vuelta de un buen número de aves y todavía podríamos tener alguna sorpresa en forma de autocontrol de veteranas.

También nos ha llamado la atención la irrupción de aves a partir de ciertas horas de la noche, un indicio de que serían becadas en migración parando a repostar. Esto nos obliga a retrasar el inicio del trabajo de anillamiento y a robar horas al sueño.

En definitiva, vamos apurando fechas y ya solo nos queda el arreón final de una temporada que quedará para el recuerdo.

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Después de la tormenta vuelve la becada

Dejábamos la anterior entrada de este blog valorando las consecuencias que el temporal «Filomena» tuvo sobre La Casa de la Becada y sus vecinas de pico largo. Muchos días de temperaturas bajo cero y suelo cubierto de nieve provocaron que la mayoría de becadas buscaran lugares más acogedores y en las salidas de anillamiento apenas localizábamos alguna valiente que todavía permanecía en la zona. Además, los pesos escasos que presentaban eran un indicativo de que no tenían acceso a una cantidad elevada de lombrices.

El polvo sahariano ha teñido de amarillo los cielos en febrero

Sin embargo, febrero se ha mostrado bastante más clemente y hemos disfrutado a lo largo del mes de temperaturas francamente elevadas para la época. Así, en la salida de anillamiento del 18 de febrero y haciendo un recorrido exacto al de un mes antes encontrábamos tres veces más becadas, con la sensación de que eran viejas conocidas por los lugares de los prados que ocupaban. Es curioso observar como siempre están en la misma parcela de terreno, aquella que les proporciona seguridad y alimento.

Vienen semanas interesantes para el anillamiento

Se trataba de ejemplares muy desconfiados, muy posiblemente becadas que ya han visto el foco en anteriores ocasiones e incluso habrán caído en la red, así que tan solo una becada se dejó atrapar y ¡Bingo! Se trataba de un individuo adulto que fue anillado el pasado 1 de diciembre.

En total fueron avistadas 15 becadas, número muy similar a las 18 aves localizadas en esa misma fecha en febrero de 2020, lo que nos hace afrontar esta recta final de la temporada de anillamiento con bastante optimismo. Todavía quedan los mejores momentos cuando el grueso de la migración prenupcial atraviese el Pirineo.

Mientras tanto la naturaleza sigue su curso y muchas aves han comenzado a emigrar camino del norte en busca de sus cuarteles de cría. Los cantos de grullas y gansos amenizan las noches de anillamiento, recordándonos la importancia de estos valles como pasillo migratorio. Los cárabos reclaman desde todas las esquinas y algún búho campestre se deja ver. Mientras, los tejones, zorros y liebres se muestran especialmente activos en las praderas, con persecuciones, carreras y peleas, claro indicio de que estamos en plena época de amoríos.

También ciervos y corzos se alimentan del pasto recién brotado, impasibles ante nuestra presencia, recuperando fuerzas tras la pérdida de reservas que les ocasionó el temporal.

Y en las balsas las ranas bermejas, símbolo de estos hayedos pirenaicos, completan la «friega» depositando miles de huevos, un nuevo ciclo se abre paso en «La Casa de la Becada».

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Anillamiento científico Temporada 2020/2021

«Filomena» vacía la Casa

Misión cumplida. Así se puede resumir la campaña otoñal de anillamiento de becadas en Garralda. A finales de octubre se marcaban los primeros individuos y hasta justo antes de las Navidades las salidas seguían siendo fructíferas. Entre medio cayó una bonita nevada que dejó medio metro de espesor en la praderas de anillamiento a principios de diciembre. Sin embargo la rápida subida de temperaturas provocó la fusión del manto en un par de días y la mayoría de becadas permanecieron por la zona.

No obstante, hacia el día 25 de diciembre irrumpió el frío con fuerza en el Pirineo. El día 23 hacíamos la última salida del año y comprobamos una entrada bastante considerable de ejemplares con un peso escaso, con la noche avanzada, por lo que podemos pensar que eran becadas en plena migración. Este fenómeno ya lo hemos detectado varias veces en esta temporada y será interesante estudiarlo con más profundidad en las próximas temporadas.

Con esta situación la permanencia de las becadas en la zona se antoja complicada

En las siguientes jornadas el invierno se mostró con toda su crudeza, con nieve cubriendo el suelo de forma permanente y heladas de hasta -15ºC. Y lo que es peor, la temperatura diurna no subía de 0ºC, lo cual es crucial para las becadas, ya que el suelo no se reblandece en ningún momento del día y las aves no pueden acceder con el pico a las lombrices que les sirven de sustento.

Bonita estampa navideña de Garralda

Para rematar la faena la famosa «Filomena» hacía acto de presencia y terminaba de poner las cosas muy difíciles para las becadas de La Casa. Con esta situación y aprovechando unos días de mayor templanza hicimos una salida el 17 de enero para hacer una «valoración de daños», comprobando en un recorrido nocturno de cuatro horas que apenas tres becadas permanecían en las praderas de alimentación, por lo que el grueso de sordas garraldesas se puede pensar que había buscado lugares más clementes.

«Fresco» en la madrugada del 7 de enero

Con esta situación podemos dar por concluida la campaña de anillamiento otoñal, con los deberes hechos y más de 90 becadas anilladas a lo largo de casi 30 salidas. El número de recuperaciones de anillas por caza ha sido realmente escaso, tan solo seis, una de ellas una becada anillada en la temporada pasada. La distancia de la mayoría de becadas cazadas ha sido de menos de 5 kilómetros respecto a la pradera donde fueron anilladas, excepto una que llegó a 60 kilómetros y otra a 14. Queremos hacer una llamamiento a todo los cazadores que capturen una becada anillada para que la comuniquen a través del correo electrónico casabecada@ccbp.org Hay un gran trabajo alrededor del proyecto de anillamiento ya la colaboración de los cazadores es imprescindible.

Pocos ejemplares en Garralda tras el paso de «Filomena»

En fechas próximas iniciaremos la campaña de anillamiento primaveral para observar la utilización de estos terrenos por las becadas durante la migración prenupcial o contrapasa.

Seguiremos informando.

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Anillamiento científico Temporada 2020/2021

¡Anillad, anillad, malditos!

Estamos cerrando el mes de noviembre y la campaña de anillamiento en La Casa de la Becada se encuentra en todo su apogeo. Las sesiones nocturnas detrás de las becadas se suceden, el esfuerzo se nota y las piernas pesan en unas praderas pirenaicas con unas pendientes que suben las pulsaciones por encima de lo recomendable.

Una hermosa «pava» de 360 gramos

Hemos disfrutado de buenas jornadas en cuanto a capturas, aprovechando las noches de poca luna y lluvia. Noches penosas por el frío y humedad que conllevan, pero muy fructíferas si valoramos el número de becadas anilladas. Por suerte la nieve nos está respetando y de momento no hay perspectivas de que llegue a estos valles y trunque la arribada de becadas a nuestras praderas.

También poco a poco vamos explorando nuevas praderas, obteniendo en algunas resultados sorprendentes en cuanto a número de becadas encontradas, por encima de lo esperado.

Los bosques del valle de Aezkoa ya están en modo invernal

Como nota llamativa cabe destacar que estamos localizando becadas muy agrupadas, de modo que algunas noches se encontraron «bandadas» de tres, cuatro, siete y hasta nueve ejemplares. Este fenómeno no lo habíamos advertido antes y las causas del comportamiento no las tenemos muy claras. Podría tratarse de un mecanismo de defensa frente a los depredadores. De hecho estamos avistando un buen número de cárabos, aunque no sabemos si esta rapaz nocturna sería capaz de depredar una becada. También cabe pensar que sean individuos en migración que en un momento dado aterrizan en estos lugares propicios para alimentarse, a modo de gasolinera. No obstante, los elevados pesos de las becadas de estas bandadas no sugieren que se trate de individuos en pleno desplazamiento migratorio, sino individuos ya acantonados. Por último, como causa más lógica cabe pensar que estas becadas se concentran en aquellos lugares con una mayor disponibilidad de alimento, descartando otras praderas menos favorables y que apenas acogen becadas.

Aquí cenó y «descenó» una becada

Asimismo nos han llamado la atención los altos pesos de muchas de las becadas capturadas, por encima de los 320 gramos, impropios de ejemplares en pleno viaje migratorio. La caza el día 20 de un ejemplar anillado el 5 de noviembre a una distancia de 5 kilómetros nos podrían indicar que estas praderas no solo ejercerían una gran atracción en individuos de paso, sino también en becadas ya acantonadas y que pasan el día dentro del bosque a gran distancia del lugar donde se alimentan durante la noche. Este fenómeno viene apoyado por el hecho de que en los bosques de la zona se está encontrando una densidad de becadas bastante baja, por lo que estaríamos ante un comportamiento de dispersión de las becadas durante el día y concentración nocturna en unas pocas praderas de alimentación.

Respecto al número de becadas capturadas a 24 de noviembre ya hemos superado las 40 aves anilladas y realizado dos controles de becadas que habían sido marcadas con anterioridad. Cifras de las que estamos muy contentos y que a buen seguro irán en aumento con la llegada del pico migratorio en los últimos días de noviembre y primeros de diciembre.

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Censos con perro Temporada 2020/2021

Preparados, listos…¡Guau!

Con la apertura el 12 de octubre de la temporada de la caza de la becada en Navarra también arrancan los censos de becada con la ayuda de perros especializados en la búsqueda de estas aves.

Básicamente esta actividad consiste en realizar un recorrido a pie por las zonas del bosque más querenciosas para la becada. Las personas participantes son auxiliadas por dos perros entrenados, normalmente razas de muestra del tipo setter inglés o epagneul bretón. Las becadas son limícolas forestales, así que durante el día permanecen prácticamente inmóviles en el interior del bosque confiando en el mimetismo de su plumaje, para evitar ser detectadas por sus depredadores.

Sin embargo, cuando los canes detectan su emanación gracias a su fino olfato quedan petrificados o en el caso de razas levantadoras, intentan ahuyentar al ave. En ese momento la becada alza el vuelo y puede ser avistada por los participantes en el censo.

Cada becada divisada se anota en la ficha de censo a través de una aplicación web, junto con otros datos de la jornada, como horas empleadas, recorrido realizado o meteorología.

Esta información pasa a formar de una base de datos que a largo plazo ayuda a entender el comportamiento de la becada, sus hábitos migratorios o la tendencia de sus poblaciones.

Este tipo de estudios contribuyen a que la caza de esta especie se realice en base a criterios sostenibles, de manera que cada año se capturen un número de ejemplares que no pongan en peligro las poblaciones de becadas.

Esta temporada los bosques de Garralda presentan un aspecto inmejorable gracias a las abundantes lluvias que han regado estos montes desde el inicio del otoño. De hecho, 324 mm. de lluvia se han registrado en el observatorio del Embalse de Irabia entre septiembre y octubre.

La humedad del suelo es imprescindible para que se desarrollen las lombrices y otros invertebrados que sirven de alimento a las becadas, por lo que si los flujos migratorios empujan un gran contingente de becadas hacia Garralda es probable que este año se disfrute de una buena densidad de aves.

Ya se han realizado las primeras jornadas de censos y a día 18 de octubre se confirman algunos avistamientos, por lo que parece que la temporada este año va algo adelantada ¡Buena señal!

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La Casa en los medios Temporada 2020/2021

La Casa de la Becada en Diario de Noticias

Hoy La Casa de la Becada vuelve a ser noticia con un bonito artículo de Patricia Carballo publicado en Diario de Noticias. Buena explicación del proyecto y de su filosofía. Poco a poco esta iniciativa va siendo conocida por el gran público.