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Nidificantes Proyecto Roding Temporada 2020/2021

«Proyecto Roding» en Garralda

Hace ya unos cuantos años que el Club de Cazadores de Becada recogió la idea del trabajo de José Luis Guzmán y Beatriz Arroyo en el Proyecto Interautonómico de la Becada respecto al censo de becadas nidificantes en la Península Ibérica y decidió darle continuidad en lo que vino a llamarse «Proyecto Roding». Roding es el término inglés que utilizamos para referirnos al vuelo de cortejo que en primavera realiza el macho de la becada durante el crepúsculo y amanecer y que también en francés se le conoce como croule. Durante estos vuelos nupciales los machos sobrevuelan las copas de los árboles haciendo un recorrido circular que puede alcanzar los 10 kilómetros de diámetro, mientras emiten un sonido característico parecido a un «chip, chip» seguido de un croar que recuerda al de un sapo. Con este comportamiento pretenden marcar el territorio y sobre todo atraer el mayor número de hembras posibles, ya que los machos de becada son polígamos y generalmente al poco de copular abandonan el territorio en busca de más hembras.

La bibliografía consultada indica que todo el tercio norte de Navarra es un área teóricamente favorable para la nidificación de becadas, siempre en unas densidades muy discretas, pero haberlas, haylas. Sin embargo, da la impresión que las citas de becadas observadas en Navarra en verano empiezan a escasear en los últimos tiempos y habría que estudiar las causas. Dentro del área que en principio reúne las condiciones idóneas para la nidificación de la becada se encuentra todo el macizo de Oroz-Betelu, donde se ubica La Casa de la Becada. Aquí encontramos orientación norte, humedad y manchas continuas y maduras de hayas y robles con sotobosque de acebo y boj situadas a más de 1.000 metros de altitud, una hábitat que podemos considerar óptimo para nuestra amigas.

Pollo de becada anillado en Girona

Por eso a lo largo del mes de mayo hemos centrado nuestros esfuerzos en hacer un censo de posibles becadas autóctonas en Garralda, utilizando el método típico en estos casos, como son las escuchas de machos en roding o croule al anochecer. Para ello varios voluntarios se colocan en zonas estratégicas del bosque, normalmente en claros del mismo, a la espera de oír o ver un macho que sobrevuele la zona en busca de hembras.

Becada en croule en Estonia, foto de Rubén Ibáñez

Los resultados han sido algo decepcionantes a pesar de que partíamos de la base de que el objetivo marcado era como buscar una aguja en un pajar, pero esperábamos ese golpe de suerte que nos ha acompañado otras veces. Sin embargo, tras catorce escuchas realizadas en mayo repartidas en cinco jornadas no hemos sido capaces de localizar ningún ejemplar. Tampoco consultando a los locales que frecuentan estos montes hemos podido obtener citas fiables de los últimos tiempos.

Las condiciones elegidas han sido las mejores para detectar los vuelos de croule, con tardes sin viento, tranquilas y altas temperaturas, pero no hemos tenido fortuna.

En los próximos años seguiremos intentándolo y de esta manera comprobaremos si las condiciones de reserva de caza de La Casa influyen en cierta manera en la capacidad de Garralda para acoger becadas nidificantes, como sí parece que ocurre en otros lugares de la Península.

P.D: En mayo de 2021 han participado en los censos de croule Álvaro Marinero, Borja Ibarrola, Daniel Ursúa, Iosu Larretxea y Miguel Minondo, muchas gracias a todos por su inestimable colaboración.

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