¡Muy buenas! Ya estamos de vuelta con el blog de La Casa de la Becada después de unas semanas en blanco en la que, muy a nuestro pesar, no hemos podido actualizar el blog por causas técnicas. Una vez solventados los problemas informáticos, volvemos a la tarea.
Una pena porque el año se ha presentado entretenido, con diversas anécdotas a tener en cuenta.
Nuestra última entrada coincidía con el final del período migratorio de la becadas, aunque en los últimos años estamos percibiendo que los desplazamientos cada vez están menos marcados y ya no responden como antes de una manera tan clara a las fechas tradicionales. Destacar la recuperación el 10 de noviembre en el Departamento de Isère (Francia) de una becada anillada en Garralda el 7 de noviembre de 2020. La duda que nos queda es si venía con retraso o simplemente se había quedado a invernar más al norte.
En lo meteorológico, otro invierno caracterizado por las temperaturas suaves, aunque pudiera parecer lo contrario si nos fijamos en los distintos acontecimientos extremos que se están produciendo en la Península. Pero con los datos en la mano, noviembre, diciembre y enero han presentado valores de temperatura muy por encima de la media. Tan solo los últimos días de 2025 y primeros de 2026 se pueden calificar de fríos, con temperaturas realmente extremas llegando a los -17ºC de mínima el 7 de enero en el observatorio de Aurizberri/Espinal. Las precipitaciones de nieve también han sido escasas en cotas medias y la duración de la cobertura de nieve en el suelo tampoco se ha prolongado.
Por ello, las becadas asentadas en Garralda este invierno, en general, no parece que se hayan visto obligadas a buscar zonas más templadas, salvo alguna recuperación en zonas del Cantábrico a principios de enero.
Por contra, la densidad se ha mantenido bastante uniforme a lo largo de todo el periodo de invernada, con una presencia de pájaros que, sin ser elevada, podemos valorar como superior a la media. Un año más el porcentaje de becadas anilladas previamente y recuperadas durante las sesiones de anillamiento se acerca al 30%, prueba de la fidelidad de las becadas a su zona de invernada unido al efecto reserva de Garralda al no practicarse la caza. El 12 de febrero recapturamos por quinta vez una becada anillada el 29 de noviembre de 2023, toda una incondicional de La Casa de la Becada.
El pico de abundancia de la temporada se ha producido a finales de enero, con una rápida caída del número de efectivos en la primera mitad de febrero. Esto sugiere que se ha podido adelantar el primer movimiento serio de contrapasa, como consecuencia de las tibias temperaturas y las sucesiva llegada del famoso tren de borrascas atlánticas acompañadas de vientos del Suroeste, muy favorables a la migración de retorno al norte de Europa.
A mediados de febrero la densidad ha bajado a niveles muy pobres, por lo que estaremos atentos para ver si todavía tenemos un repunte de becadas en las próximas semanas.
Seguiremos informando.

