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Anillamiento científico

«Filomena» vacía la Casa

Misión cumplida. Así se puede resumir la campaña otoñal de anillamiento de becadas en Garralda. A finales de octubre se marcaban los primeros individuos y hasta justo antes de las Navidades las salidas seguían siendo fructíferas. Entre medio cayó una bonita nevada que dejó medio metro de espesor en la praderas de anillamiento a principios de diciembre. Sin embargo la rápida subida de temperaturas provocó la fusión del manto en un par de días y la mayoría de becadas permanecieron por la zona.

No obstante, hacia el día 25 de diciembre irrumpió el frío con fuerza en el Pirineo. El día 23 hacíamos la última salida del año y comprobamos una entrada bastante considerable de ejemplares con un peso escaso, con la noche avanzada, por lo que podemos pensar que eran becadas en plena migración. Este fenómeno ya lo hemos detectado varias veces en esta temporada y será interesante estudiarlo con más profundidad en las próximas temporadas.

Con esta situación la permanencia de las becadas en la zona se antoja complicada

En las siguientes jornadas el invierno se mostró con toda su crudeza, con nieve cubriendo el suelo de forma permanente y heladas de hasta -15ºC. Y lo que es peor, la temperatura diurna no subía de 0ºC, lo cual es crucial para las becadas, ya que el suelo no se reblandece en ningún momento del día y las aves no pueden acceder con el pico a las lombrices que les sirven de sustento.

Bonita estampa navideña de Garralda

Para rematar la faena la famosa «Filomena» hacía acto de presencia y terminaba de poner las cosas muy difíciles para las becadas de La Casa. Con esta situación y aprovechando unos días de mayor templanza hicimos una salida el 17 de enero para hacer una «valoración de daños», comprobando en un recorrido nocturno de cuatro horas que apenas tres becadas permanecían en las praderas de alimentación, por lo que el grueso de sordas garraldesas se puede pensar que había buscado lugares más clementes.

«Fresco» en la madrugada del 7 de enero

Con esta situación podemos dar por concluida la campaña de anillamiento otoñal, con los deberes hechos y más de 90 becadas anilladas a lo largo de casi 30 salidas. El número de recuperaciones de anillas por caza ha sido realmente escaso, tan solo seis, una de ellas una becada anillada en la temporada pasada. La distancia de la mayoría de becadas cazadas ha sido de menos de 5 kilómetros respecto a la pradera donde fueron anilladas, excepto una que llegó a 60 kilómetros y otra a 14. Queremos hacer una llamamiento a todo los cazadores que capturen una becada anillada para que la comuniquen a través del correo electrónico casabecada@ccbp.org Hay un gran trabajo alrededor del proyecto de anillamiento ya la colaboración de los cazadores es imprescindible.

Pocos ejemplares en Garralda tras el paso de «Filomena»

En fechas próximas iniciaremos la campaña de anillamiento primaveral para observar la utilización de estos terrenos por las becadas durante la migración prenupcial o contrapasa.

Seguiremos informando.

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