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Anillamiento científico Biología Temporada 2020/2021

Resumen de actividades en La Casa de la Becada, otoño-invierno 2020/21

Este post está basado en el artículo de la última revista «Scolopax rusticola» del Club de Cazadores de Becada y sintetiza lo que ha deparado la temporada 2020/2021 en la reserva para el estudio de la becada de Garralda (Navarra), conocida como La Casa de la Becada, Gure Etxea.

Una temporada de anillamiento para el recuerdo

Comenzamos en septiembre, cuando se cerraba el contrato de arrendamiento de la Reserva con el ayuntamiento de Garralda. Era el final de un periodo de negociaciones, papeleos y trámites administrativos, ya que entre otras cosas había que transformar un coto de caza tradicional en una reserva, pero también era el comienzo de una actividad frenética para poner en marcha el proyecto ante la inminente llegada del otoño y con él de las becadas.

La Casa de la Becada en la prensa local

Uno de los primeros pasos fue hacer visible la iniciativa en los medios de comunicación locales y nacionales, con muy buena acogida y difusión, simultáneamente creando este blog específico de La Casa (casabecada.ccbp.org) que intentaremos sea un buen altavoz de todas las actividades que se desarrollen en torno a este proyecto.

También se organizó contrarreloj el sistema de sorteo y reserva de permisos para los censos con perros, sistema al que se puede acceder a través de la misma aplicación web del “Proyecto Becada”. Se cerraron los requisitos y obligaciones para acceder a estos censos y al mismo tiempo dividimos la reserva en distintos cuarteles en función de su superficie, vegetación, orografía, etc. con el fin de que la toma de datos durante los perreos sea lo más específica posible y que al mismo tiempo sirva para auxiliar a los participantes, todos novatos en este terreno.

Aspecto de La Casa al comienzo de la primavera

En paralelo estudiamos los pastizales en los que se iban a hacer los anillamientos, clasificándolos en función de sus características, con el fin de en un futuro hacer un estudio sobre el uso de las praderas de alimentación por parte de las becadas. Algunas de las zonas eran bien conocidas porque ya habíamos anillado en años anteriores, pero hemos descubierto algunos nuevos rincones francamente productivos y también descartado otros.

Todo este trabajo se encaró con la gran ilusión de recibir un buen número de visitantes, tanto locales como foráneos, pero la maldita pandemia nos arrojó un jarro de agua fría con el confinamiento perimetral, dando al traste con la prueba del Máster CCB prevista para el primer fin de semana de noviembre y con las reservas de perreo de un buen número de socios del CCB de otras provincias. Sin embargo, siendo conscientes de que no iba a ser lo mismo, intentamos sacar adelante el máximo trabajo posible y el resultado final creo que es para estar satisfechos.

Praderas junto al bosque, paraíso para la becada

Resumen meteorológico

Para realizar el análisis meteorológico del otoño/invierno en La Casa de la Becada hemos tomado los datos de dos estaciones oficiales próximas, dado que Garralda no cuenta con una propia. Por un lado, tenemos la estación de Aribe, situada a 2 kilómetros al este de Garralda, a 701 metros de altitud y por otro la de Aurizberri/Espinal, a 7 kilómetros hacia el oeste y a 871 metros, ambas estaciones propiedad del Gobierno de Navarra y AEMET.

En las dos localidades la temperatura media del mes de octubre fue casi 2ºC más baja que la media y llovió un 60% más, con 5 días de helada y varias nevadas por encima de los 1.000 metros. Estas condiciones de frío junto con el episodio de vientos huracanados del 20 de octubre pudieron condicionar la presencia de becadas en la zona, ya que las hayas perdieron rápidamente las hojas, factor negativo de cara a la capacidad de acogida de este tipo de bosque para la sorda.

Noviembre por su parte se mostró cálido en cuanto a temperaturas y particularmente seco, con precipitaciones que se quedaron un 40% por debajo de los valores medios.

En cuanto a diciembre, fue particularmente frío en su primera mitad y muy húmedo, con precipitaciones que llegaron a doblar los valores históricos, con 430 mm de lluvia en la estación de Aurizberri/Espinal. Gran parte de estas precipitaciones fueron en forma de nieve desde el día 4, acumulándose alrededor de 50 centímetros de espesor en buena parte de los montes de la zona.

Con enero llegó el frío extremo y la nieve, con temperaturas que bajaron hasta los -20ºC en Aurizberri/Espinal y 223 mm. de precipitación, llegando al metro de nieve en las zonas de mayor altitud.

Hayedos de Garralda

En contraste, febrero fue especialmente cálido, 5ºC por encima de la media y seco, con valores de precipitación inferiores en un 20% al promedio histórico.

Por último, marzo mostró temperaturas próximas a la media, pero precipitaciones que no llegaron al 10% de lo considerado normal.

En resumen, la meteorología como es habitual en la becada ha condicionado en gran medida la presencia de estas aves en La Casa. El exceso de precipitaciones en octubre junto con las fuertes nevadas de principios de diciembre y el frío extremo de enero no han ayudado a una presencia elevada de becadas. Así lo corroboran tanto los cazadores locales como las escasas observaciones realizadas en los censos con perros.

Anillamiento

Como decíamos, se iniciaba la temporada de anillamiento con las expectativas por todo lo alto después de los buenos resultados cosechados en temporadas anteriores, aunque hasta ahora las salidas se habían realizado de una manera esporádica y no de forma intensiva como se pretendía en este caso, al estilo de las campañas de anillamiento en las que habíamos participado en la isla estonia de Vormsi.

El pico de Ori domina el paisaje del valle de Aezkoa

La primera sesión se efectuó el 20 de octubre, en una noche tremenda de vendaval y ya el día 26 se produjo la sorpresa en forma de cuatro avistamientos y las tres primeras becadas anilladas del año. A partir de esa fecha y con la moral por las nubes se sucedieron las salidas a un ritmo de dos a tres noches por semana, notando desde el 5 de noviembre una presencia notable de becadas, con auténticas “crazy nights”, como las denomina el bueno de Jaanus Aua, nuestro amigo anillador experto de Estonia. Como contrapartida., la densidad de becadas que se estaba encontrando en el monte hablaba de un presencia anecdótica de sordas, por lo que la interpretación más plausible es que las becadas avistadas por la noche estaban en plena migración y no permanecían en los montes de Garralda al amanecer.

El hecho de encontrar bastantes becadas agrupadas y en lugares muy específicos también contribuía a interpretar que se trataba de ejemplares no asentados en la zona.

Robledal de Betelu

Si nos vamos a los datos de becadas anilladas y recapturadas por el mismo o distintos anilladores, lo que conocemos como Controles, el hecho de que este porcentaje sea muy bajo sugiere una rotación elevada de becadas, es decir, las aves repiten pocas veces la visita al mismo prado bien porque continúan con su ruta migratoria o porque acuden a otras praderas alternativas. Pues bien, en el caso de lugares y épocas en los que se produce un claro flujo migratorio, como es el caso de la isla estonia de Vormsi en octubre, el porcentaje de becadas recapturadas respecto a becadas anilladas es de tan solo un 0,5%. Por el contrario, el dato general de los anilladores del CCB en España desde 2008 nos da un porcentaje de recapturas de becadas anilladas del 11%. Para Garralda, desde febrero de 2020 se han anillado 140 becadas, de las cuales se han recapturado 11, un 7,85%. Solo serían algo más de tres puntos por debajo del dato general, lo que no indicaría que se trate de un lugar puramente de paso.

Pero todavía podemos hilar más fino y poner la lupa en otras zonas en las que sí se ha hecho un trabajo intensivo de anillamiento, con repetición casi semanal de las mismas praderas al estilo de Garralda. Es el caso de los trabajos desarrollados por los anilladores del Grupo Scolopax en el valle de Ultzama (Navarra) en los últimos cuatro años, un lugar típico de invernada de becadas. Y aquí sí encontramos diferencias sustanciales con Garralda, porque la tasa de recuperaciones asciende al 17% de becadas anilladas, más del doble de lo calculado para La Casa.

De cualquier manera, es muy pronto para extraer conclusiones definitivas y habrá que ir profundizando en este estudio durante las campañas venideras.

Dejábamos noviembre con densidades de becadas muy bonitas en los prados, con grupos de cuatro, siete y hasta nueve ejemplares en ciertos rincones muy querenciosos, pero las nevadas a partir del 4 de diciembre iban a cortar la racha. El medio metro de nieve que cayó en las praderas impidió los trabajos durante una semana, pero a la vuelta comprobamos que, aunque había disminuido la densidad, seguía habiendo becadas en un número apreciable. Justo antes de Navidad y de la llegada de la ola de frío se percibió un nuevo coletazo migratorio, con 27 becadas observadas en una sola sesión el 23 de diciembre. Sin embargo, tras “Filomena” vino el gran bajón y tan solo 4 becadas fueron avistadas el 17 de enero.

Respecto a los movimientos de migración prenupcial, a lo largo de febrero se detectó un aumento progresivo de la densidad, sin embargo, desaparecieron las becadas habituales y fueron sustituidas por nuevos efectivos, por lo que ya se intuía un incipiente desplazamiento de aves de contrapasa. Finalmente, entre el 10 y 18 de marzo pudimos disfrutar de bonitas noches de migración, aunque sin ser la gran contrapasa de 2020 y el 24 de marzo la abundancia había caído a mínimos, mientras que en la última salida del 30 de marzo ya no se avistó ninguna becada.

En cuanto a cifras, en la campaña de anillamiento han participado cinco anilladores del Grupo Scolopax (Unai Gardoki, Zarbo Ibarrola, Rubén Ibáñez, Miguel Minondo y Daniel Ursua), invirtiendo un total de 95 horas distribuidas en 36 jornadas. En total se han observado 338 becadas de las cuales se han capturado 124 unidades, casi un 37%. De las becadas capturadas se han anillado 114 aves y 10 correspondían a pájaros anillados con anterioridad, si bien ninguna de las becadas recapturadas había sido anillada en campañas anteriores.

El índice de abundancia nocturna ha sido de 3,53 becadas avistadas por hora de muestreo.

La proporción de jóvenes o âge-ratio entre las becadas anilladas se ha quedado en un 55,75%, valor que se puede considerar como bastante bajo, aunque en consonancia con lo observado para el total de becadas anilladas esta temporada en Navarra.

En cuanto a las becadas anilladas y recuperadas por caza tenemos 7 ejemplares, 6 de becadas anilladas este año y una de marzo de 2020. La distancia máxima respecto a Garralda de una becada cazada ha sido de 60 kilómetros, el resto de becadas abatidas se han localizado a menos de 15 kilómetros.

Censos con perro

En lo que respecta a los censos de becadas con perro lo cierto es que el esfuerzo de muestreo creemos que es muy mejorable, si bien es verdad que esta pasada temporada fue especial por el hecho de que los participantes de fuera de Navarra no pudieron acudir debido a las restricciones de movilidad. La débil presencia de becadas detectada en los primeros días de censo tampoco ha contribuido a que se animara un mayor número de voluntarios.

Tenemos, por tanto, un total de trece jornadas de censos, que han supuesto 45 horas de muestreo, en las que se han observado 13 becadas. El ICA se ha quedado en 1,01, un valor realmente bajo, pero que debemos considerar con mucha prudencia como consecuencia del bajo número de horas de prospección.

Esto ha sido todo durante el otoño e invierno por Garralda. A lo largo de abril y mayo se realizarán los censos de posibles becadas nidificantes, el “Proyecto Roding”, con la vista puesta en la temporada que viene, que promete ser mucho mejor.